
Por Oscar Díaz Salazar
El asunto del contrabando de combustible, que hoy denominan Guachicol fiscal, para decir que es un tema nuevo y porque la palabra es cacofónica (que se oye gacho), es un asunto viejo, que ahí estuvo antes y que seguirá por los siglos de los siglos.
El tema que hoy traen de moda los políticos opositores a la 4T y los periodistas críticos o también opositores a la 4T, es un tema que se sigue contando de manera parcial y tendenciosa.
El empujón (“puche” décimos en la frontera) a este asunto, va dirigido a desacreditar a los políticos que recibieron financiamiento de un grupo, -uno de tantos-, que se dedicó a ese negocio en el pasado reciente, pero solo a un grupo, excluyendo a otros.
El Guachicol fiscal que ha estado en la mira de medios de comunicación regiomontanos, concluye, desde su narrativa, en el momento en que el hidrocarburo cruza los puentes internacionales o es descargado en un muelle tamaulipeco, y nada nos dice de las empresas regiomontanas que lo distribuyen, lo transportan y de las gasolineras que lo expenden al consumidor final, y eso está raro, pues el mercado más importante de gasolina en la región noreste, es precisamente la zona metropolitana de Monterrey.

Los medios que hoy traen de moda el tema, excluyen de su trabajo de investigación al primer beneficiado de la 4T, quien a la vez fue el que abrió las puertas del partido morena y el acceso a la clase política morenista, a los hermanitos Carmona de Reynosa, y aquí me refiero al hoy secretario de educación pública, Mario Delgado.
De los patios de almacenamiento de hidrocarburos en territorio de Nuevo León, de las empresas fachada, fantasma, factureras y tramposas, con sede en San Pedro, y de los vecinos que se dedican a eso y residen y tienen sus oficinas en San Pedro, de eso poco o nada nos dicen.
El tema es de la Aduana. El negocio es de la Aduana, aunque muchos lleven participación. Por eso es que el “arreglo” de la crisis mediática debe ser también de la Aduana.
Es importante considerar que los desplazados con el nuevo sexenio, de este negocio, son los más interesados en divulgar los detalles de una operación que poco tiempo atrás convenía mantener en secreto, porque se tenía algún beneficio.
En el caso específico de los hermanos Carmona, hay testimonios del financiamiento que aportaron a las campañas del PAN (Cabeza de Vaca) y del PRI (Egidio Torre), aunque en ese tiempo sus negocios más fuertes los hacían en PEMEX.
El tratamiento que dan los medios de comunicación regiomontano al tema del Guachicol, es muy parecido al de los gringos respecto al narcotráfico, cuando se escandalizan de lo que pasa en México, pero nunca condenan ni divulgan los detalles del negocio de la droga en su país.



