
José Ángel Solorio Martínez
Otra vez, la Sección XXX del SNTE. Al parecer la red de supervisores de zona de la SET, es el centro de la disputa por el control del magisterio en Tamaulipas. La titular de la supervisión de la zona 82 de la Secretaría de Educación de Tamaulipas (SET), Nereida Miroslava de la Garza Gil, denunció al grupo del aún líder Arnulfo Rodríguez Treviño de hostigarla y presionarla para que abandone el cargo y reemplazarla con personal afín a sus intereses.
Más allá de la remoción de una supervisora, en esencia es una muestra del poder total del sindicato en la estructura de la SET; y más que eso: es la persistencia de mantener una estructura que les representan enormes dividendos económicos: plazas, cambios de adscripción y lo más rentable: la ubicación de aviadores en el sector educativo tamaulipeco.
¿De cuánto será el monto de los beneficios por ese deshonesto manejo de recursos humanos y financieros de miles de aviadores -presumiblemente- que parasitan en el tejido de la enseñanza aprendizaje en la entidad?
¿Cuánto del presupuesto para la educación pública, es saqueado por el sindicato y sus dirigentes con ese tipo -cada vez más innegables- de los representantes sindicales?
El primero que apuntó anomalías fue el supervisor de Tula, Rolando Maldonado Hernández; hoy, aparece la profesora de la Garza Gil.
A decir de la maestra quejosa, los responsables de representar a los maestros en la Sección XXX, empezaron a crearle problemas cuando intentó poner a trabajar a la flotilla de aviadores apadrinados por Arnulfo Rodríguez y Ulises Ruiz Pérez.
Explicó que previamente renunciaron un grupo de maestros. Regresaron al centro de trabajo, y cuando intentó ubicarlos en tareas administrativas en la zona, al obligarlos a cumplir un horario de ocho horas se inconformaron y azuzados por el sindicato realizaron paros y movimientos para impedir su destitución.
¿No sería prudente que la SET iniciara una investigación seria, para detectar con la claridad de las pruebas, a los maestros que cobran sin trabajar?
¿Cuánto dinero se va a los bolsillos de los dirigentes de la Sección XXX por ese solo rubro en el sistema educativo?
¿No sería más sensato invertir ese dinero que roban dirigentes sindicales y malos profesores, en becas o mejoramiento de la infraestructura educativa?
Las áreas rurales de Tamaulipas están desatendidas: no hay suficientes profesores frente al aula, en tanto el aparato administrativo crece desproporcionadamente.
Por todas esas circunstancias, el candidato opositor Enrique Meléndez Pérez, está creciendo exponencialmente entre los maestros del estado; y, al contrario: el aspirante oficial, Ulises Ruiz Pérez, se nota apachurrado por ese cúmulo de trafiques que le ha aportado mucho a su inexplicable fortuna.
El ocultamiento de la convocatoria, para la renovación de los desgastados dirigentes de la sección será la chispa que podría hacer explotar a fines de este año la paz magisterial en Tamaulipas



