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La Comuna

Releer la Constitución local

 

 

José Ángel Solorio Martínez

Nunca como ahora, un gobernador de Tamaulipas en la historia contemporánea había estado bajo presión de los EUA, como Américo Villarreal Anaya. En el pasado, las cosas no llegaban a mayores: en los pasillos diplomáticos, -con la secrecía que ameritaba esos asuntos- se acordaban los puntos para lograr el equilibrio entre las dos naciones.

Ahora, en los tiempos del imperio en declinación, buscan no a quien se las está haciendo -Irán, Rusia y China- sino quien se las pague; ya hizo el cobro en Venezuela, está en la lista Cuba y como se sabe México tiene particular interés por sus monumentales recursos del suelo y el subsuelo, para los grupos de presión gringos.

Villarreal Anaya, ante la crisis generada por las acusaciones -filtraciones a la prensa norteamericana- sólo ha respondido con evasivas. “Es falsa esa información”, dijo su azorado jefe de prensa, Gerardo Algarín.

La presidenta Claudia Sheinbaum, defendió sí y no, al gobernador. “Tendrán que aclarar ellos”, dijo. Intentó tamizar la descobijada, diciendo que es una estrategia política para debilitar a su gobierno.

¿En qué situación queda Tamaulipas?

Complicada, muy complicada.

Los señalamientos no son del todo falsos. La red de influencia de los zares del huachicol en la estructura gubernamental está más que clara. Alcaldes, diputados, y otros ciudadanos que participan en responsabilidades públicas, están en una lista de la cual no pueden desmarcarse.

La presidenta Sheinbaum, se ve cansada de meter el hombro a los gobernadores heredados, fruto de la amplia coalición política de AMLO para desarticular al viejo sistema político que tejió el PRIAN durante casi un siglo.

El electrizante “tendrán que aclararlo ellos”, es un abierto llamado a que salgan -Tamaulipas y Sonora- a arreglar sus pecados de la mejor manera.

Se ve insuficiente la postura del jefe de comunicación social del gobierno estatal. Un boletín aclaratorio, no soluciona una andanada mediática nacional que sólo debilita a la presidencia y ofrece oxígeno a la maltrecha derecha nacional.

Américo deberá echar parte de su cuerpo a los leones, si quiere su sobrevivencia. Afloran los errores de su gobierno: dar autoridad a sus consanguíneos en asuntos de gobierno, de los cuales sólo deben ser responsabilidad del Ejecutivo; ser permisivo con familiares, que se presume, están involucrados en el saqueo de los dineros del pueblo y ser omiso ante lo manchado de su administración.

Todo ese rosario de equivocaciones, están dañándolo a él, como a la presidenta Sheinbaum.

Hay que corregir hasta donde se pueda y el tiempo lo permita. El no hacerlo, el fardo en que se está convirtiendo el gobierno de Tamaulipas, será cada día más difícil de llevarlo en las espaldas.

El escudo presidencial se está erosionando.

En la CDMX, están releyendo la Constitución local.

¿Cuál será la estrategia en los próximos días de Villarreal Anaya?

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