ColumnasPolíticaPortada

Deudas

Por Oscar Díaz Salazar

Entre los múltiples temas que abordó en su obra el gigante de la literatura inglesa, William Shakespeare, destaca el de la usura, la deuda, el préstamo con intereses y el agobio que causa al deudor su incapacidad de pagar los préstamos contratados bajo cláusulas que multiplican y acrecientan constantemente la deuda original.

El Mercader de Venecia, obra teatral escrita por Shakespeare y publicado en el año 1600, describe con claridad el drama de los deudores, a quienes se llega a exigir el pago con sangre (y carne) de la deuda contraída, dicho esto (escrito) en estricto sentido literal.

La deuda agobia a los individuos lo mismo que a las instituciones, los gobiernos y las naciones. Nuestro país ha limitado su crecimiento económico por estar endeudado con diversos organismos e instituciones bancarias y financieras internacionales, con un reflejo en el nivel de bienestar de sus habitantes, a lo largo de toda su historia como nación independiente, con un momento de crisis profunda en los años ochenta, en el que se planteó incluso la posibilidad de declarar una moratoria ante la incapacidad de seguir pagando una deuda externa que se volvió eterna.

Por esa conciencia del grave problema que representa estar endeudado, que lo mismo aplica a individuos como a organizaciones, es de reconocer y aplaudir la decisión de la presidenta de Nuevo Laredo, Carmen Lilia Cantu Rosas, para finiquitar los adeudos de la administración municipal al concluir el año en curso.

Concluir el encargo sin pasivos y sin deuda, nos habla de una administración eficiente y cuidadosa con el dinero público, una administración en la que se puede valorar con justicia su aporte y su valía, porque no se comprometió el futuro ni se dispuso del dinero que corresponderá a otros aplicar en su momento.

Entregar cuentas en cero es lo deseable en la administración pública. No se vale ahorrar ni tener guardaditos, pues el recurso es para usarse y beneficiar a los gobernados, y mucho menos se vale hipotecar el futuro ni disponer de los recursos de ejercicios posteriores para el que fueron contratados (votados) los gobernantes.

Es evidente que la alcaldesa neolaredense se prepara con tiempo para cerrar con broche de oro su gestión al frente del gobierno municipal. Pasar la estafeta sin adeudos debería ser la regla y no la excepción, más como eso no ocurre, me parece digno de destacar ese propósito de cerrar la gestión con cuentas claras y sin adeudos.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba