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La Comuna

La moraleja de las jaibas

 

José Ángel Solorio Martínez

El choque entre el alcalde de ciudad Madero, Tamaulipas, Erasmo González Robledo y el exalcalde, Adrián Oseguera Kernion, llegó a su clímax. El contralor del ayuntamiento, Ricardo Pérez Monsiváis, abrió fuego contra el actual diputado federal morenista: lo acusó de irregularidades en su administración -sólo en el 2023- en casi el 30 por ciento del presupuesto municipal de ese año: 200 millones de pesos.

Grave: el presupuesto anual es de poco más de 600 millones.

Todos esos datos, dijo el representante de González Robledo, derivados del informe de la Auditoría Superior del Estado.

Es decir: son números oficiales, objetivos, lejanos de toda manipulación.

Se ve: toda la caballería de Erasmo contra Oseguera.

Está a la vista: el cobro de facturas, por parte del gobierno estatal por la traición de Adrián al echarse en brazos del PAN y acogerse a la sombra del entonces gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, está en marcha.

¿Venganza?

Puede ser; pero en el fondo, es justicia para el pueblo de Madero que hoy vive una de sus crisis de servicios públicos -agua, drenaje, pavimentación e iluminación pública- más aguda que se recuerde en décadas.

Explicable: la alianza de Oseguera con Cabeza de Vaca permitió el poder transexenal del exgobernador reynosense. Más de dos años, la IV T y su Segundo Piso, sufrieron para hacer tierra en Tamaulipas, por ese acto deleznable de Adrián.

Es cierto: hay tiempo de lanzar cohetes y tiempo de recoger varas.

El diputado maderense está recogiendo varas.

Se ve que no habrá piedad, ni caballerosidad en el trato del robo de los recursos públicos.

El vocero de Erasmo involucró en el desaseado uso del presupuesto ¡hasta al DIF! Era este espacio de gobierno, intocable en una regla no escrita del ejercicio público. Ahora se ha roto ese tabú; muy probablemente, por el encono que guarda el alcalde con el exalcalde.

Pérez Monsiváis subió al cadalso a la esposa de Adrián y a la picota de los medios de información.

La acusa de un inescrupuloso gasto de 30 millones anuales autorizados para el DIF.

Este escenario, casi saca de la jugada por la alcaldía a Oseguera que sus colaboradores le aconsejaban tomar; de la misma manera, disminuye sus posibilidades para buscar la diputación federal que sueña con repetir.

La acción del alcalde González Robledo es desesperada. Trata de hundir a su adversario, justo en el momento en que él mismo está con el agua al cuello. Con su carrera política en plena declinación, como consolación quiere llevarse a Adrián entre las patas.

Repetitivo fenómeno entre personajes de la clase política tamaulipeca.

El síndrome de las jaibas en cautiverio, ilustra este diferendo.

Justo se genera un escenario, para la emergencia de un tercero en discordia; ya no se buscará, a quién tenga más amigos: se postulará a quien tenga menos enemigos.

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