
En el arranque del periodo ordinario de sesiones del Congreso algo quedó claro: la agenda legislativa se verá empañada por las elecciones federales y el relevo de 17 gubernaturas.
Las campañas comenzarán formalmente en marzo, pero los partidos en el Congreso adelantaron desde este 1 de septiembre los ataques de campaña: unos a otros se acusaron de corrupción, pactar con narcotraficantes y de mal gober.
La apertura de sesiones del Congreso de la Unión no fue un acto legislativo, sino la antesala de lo que será la próxima contienda electoral donde estará en juego, precisamente, el control de la Cámara de Diputados.
Los grupos parlamentarios comenzaron a velar armas y convirtieron la tribuna del Congreso en ring político.



