
Por primera vez, México aplicará un impuesto especial a las bebidas fabricadas con edulcorantes no calóricos, pero la tasa será menor, de 1.5 pesos por litros, a la impuesta a los refrescos. Se acordó modificar la propuesta original de gravar por igual todas las bebidas saborizadas tras un acuerdo alcanzado entre la Secretaría de Salud y la industria.
El impuesto a los edulcorantes, que había quedado fuera del gravamen vigente desde 2014, fue el punto que más movilizó a los distintos sectores involucrados y el que más debate suscitó debido a que el uso de los endulzantes de bajas calorías no cuenta con un consenso sobre sus efectos.
Hay voces que consideran que pueden aumentar el riesgo de diabetes y que no previenen el sobrepeso a largo plazo. Mientras que el sector de bebidas y alimentos afirma que son una alternativa importante para sustituir los productos con altos niveles calóricos y niega que sean inseguros.


