
Por Oscar Díaz Salazar
El Parque Científico y Tecnológico Tamaulipas, Tecnotam, y el parque industrial Nuevo Santander, son dos proyectos, fallidos en su propósito original, de iniciativas gubernamentales para desarrollar actividades económicas alternas en la capital del Estado.
Industrializar Ciudad Victoria ha sido un anhelo de algunos victorenses, simple ocurrencia de otros y mal negocio para los tamaulipecos, aunque muy bueno para quienes han empujado estas iniciativas y han tenido la oportunidad de disponer del dinero de los tamaulipecos, para usarlo en proyectos sin resultados positivos.
Quienes se han dedicado al fomento de actividades económicas en el gobierno de Tamaulipas, han querido imitar, piratear o de plano robar los negocios que hay en otras ciudades y regiones del Estado, para llevarlas a la capital.

No me lo platicaron, yo vi que las autoridades de la Secretaria de Desarrollo Económico del gobierno de Tamaulipas, no sólo negaban la ayuda, incluso competían con los homólogos de los municipios tamaulipecos, para que las inversiones, las empresas y los empleos se instalarán en Ciudad Victoria y no en otra ciudad tamaulipeca.
Comparto esta información, y mi opinión, para contextualizar mi sospecha de que el Recinto Fiscal que pretenden construir y operar en ciudad Victoria, las autoridades del gobierno de Tamaulipas, tiene esa misma lógica de querer el negocio de las otras ciudades, en este caso de la frontera, además de mi pronóstico de que será un fracaso más de la larga lista que incluye al citado Tecnotam y el parque Nuevo Santander.
En lugar de realizar estudios comparativos, prospectivas, planes rancheros, propuestas de re localización, análisis geoeconomicos, estudios de mercados, buscar inspiración y visitar la virgen del chorrito, los funcionarios de desarrollo económico se han dedicado a piratearse las maquiladoras, a ofrecer ventajas con dinero público, como es el caso del suelo en un parque industrial del gobierno y a pretender trasladar la aduana y sus operaciones a la capital, como se busca con el dichoso Recinto Fiscal.
Si fuera viable económicamente, los funcionarios de la Secretaria de Desarrollo Económico ya hubieran construido (planeado) un muelle para quitarle el negocio a Tampico y Altamira; ya hubieran movido la frontera para instalar una Aduana en El Olivo; ya hubieran modificado el decreto de maquiladoras para permitir su funcionamiento única y exclusivamente a 300 kilómetros al sur del Río Bravo; ya hubieran cerrado la refinería de Madero para ubicarla en Güemes; y ya hubieran expedido un decreto para relocalizar la Cuenca de Burgos a Villa de Casas.
Creo que los servicios gubernamentales, educativos y el turismo, que actualmente atienden los capitalinos, tienen aún mucho que ofrecer, un gran margen para el crecimiento y el desarrollo.
Lamentablemente la mayoría de las personas no le da valor a lo que hace y lo mismo en los individuos como en las sociedades, la insatisfacción permanente te lleva a desear el estilo de vida de los demás.
Habrá que tener cuidado con lo que desean los victorenses, en principio para que las autoridades interpreten bien esos deseos y actúen en ese sentido, pero también porque puede ocurrir que se cumplan esos deseos, con todo y las consecuencias que no habían considerado.



