El sexto fin de semana de la administración de Claudia Sheinbaum Pardo destacó por los hechos de violencia registrados en varias entidades, incluida Querétaro, que durante muchos años ha sido presumida por gobiernos panistas como ejemplo de que sí es posible mantener a raya a los cárteles de la droga.
Durante la noche del sábado diez personas fueron asesinadas y al menos siete más resultaron con lesiones tras el ataque armado de cuatro sujetos en el bar El Cantarito, en la capital queretana. Horas más tarde, la Oficina en México del Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU-DH) exigió la búsqueda y localización de Óscar Iván Jiménez y Luz Alejandra Lara, buscadores de desaparecidos en Guanajuato.
Mientras la cifra de homicidios y de desaparecidos aumenta, en el país también crecen otros delitos que dejan indefensos a los ciudadanos. En el Estado de México, por ejemplo, el grupo delincuencial «Los 300» extorsiona y despoja a los mexiquenses de sus patrimonios.
Sheinbaum insiste en que se atienden las causas para frenar la ola de violencia, pero al mismo tiempo abraza a mandatarios estatales morenistas como David Monreal, gobernador de Zacatecas, que destaca cada año en las listas de entidades con los peores índices de inseguridad.



