
En México, la pobreza moderada retrocedió 10.7 puntos porcentuales entre 2018 y 2024. Pero la pobreza extrema, que incluye a las personas que no tienen ni lo suficiente para comer, tuvo una disminución marginal, de apenas 1.7 puntos porcentuales en seis años.
La política social en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador –que fue celebrada por la presidenta Claudia Sheinbaum– apostó a la universalización de los programas sociales para llevar apoyos a más hogares; pero descuidó la priorización de la población más pobre. Por eso, los expertos ven urgente mejorar la estrategia para focalizar los apoyos.
Si esto se cumpliera, la pobreza extrema se podría reducir de manera significativa, coinciden especialistas. Porque aunque el Gobierno federal cuadruplicó el presupuesto público destinado a los programas prioritarios, al pasar de 150,000 a 700,000 millones, su efecto no se refleja en los más vulnerables.



