
Por Juan Antonio nava
Renuncia como presidente del club correcaminos
En una foto, en redes se ve regañado
El clásico tamaulipeco, el juego del orgullo
Héctor Eugui, se va como siempre por la puerta de atrás.
Se llevó la esperanza de muchos y la incredulidad de pocos… la fama y su legado que acumulo como futbolista, como ídolo de campeón se la lleva para dejarla olvidada en algún viejo armario, como administrativo de pantalón largo y se llevó también kilos y kilos del desprecio de la afición y eso si duele.
Se ve regañado seria por sus jefes, o por el cínico y payaso del uruguayo argumentando que no hizo nada por defenderlo, aseguran algunos que también fue regañado hasta por su familia.
Se llevó su dignidad con algo de miedo porque estaba convencido que el clásico se iba para el puerto y con esa derrota se iba poner insoportable el ambiente.
Dijo traen la autoestima por las nubes, son protagonistas en el torneo, ofensivos y defensivos es mucho para nosotros, pero les ganamos en la historia de los clásicos algo es algo.
Echan mano de Jorge Urbina es un timonel institucional, le pone entusiasmo, compromiso, pero no le alcanza pues primero no tiene mundo futbolero, ni provoca respeto a los árbitros ……menos al rival.
El clásico en esta ocasión es dejado a la suerte, que algo fortuito pase con el rumbo del encuentro: así como pensando mal, que al rival les haga mal la comida, o un árbitro localista o de perdis el cansancio de las horas de viaje ……………bueno digo



