
¿QUIÉN LE ABRIÓ LAS PUERTAS DE MORENA AL REY DEL HUACHICOL?
Por: Luis Enrique Arreola Vidal.
Hay silencios que parecen prudencia.
Y hay silencios que pueden convertirse en algo mucho más grave cuando las investigaciones cruzan fronteras.
Si las autoridades estadounidenses deciden profundizar en las redes políticas vinculadas al huachicol, Erasmo González podría enfrentar uno de los mayores desafíos de su carrera pública, incluso convertirse en una de las primeras figuras políticas de Tamaulipas en quedar bajo el escrutinio directo de Washington.
Y hay silencios que, en política, se convierten en preguntas.
Eso quedó claro en la última sesión de Cabildo de Ciudad Madero, cuando la regidora Mayra Ojeda Chávez confrontó al alcalde Erasmo González Robledo y lo retó a viajar a Estados Unidos para desmentir versiones sobre una posible afectación a su situación migratoria.
No fue una invitación turística.
Fue un desafío político.
Una exigencia de transparencia.
Si no hay nada que ocultar, ¿por qué no despejar las dudas?
Erasmo González no es un político menor.
Fue diputado federal, presidió la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública y es una de las figuras más relevantes de Morena en Tamaulipas.
Por ello, los cuestionamientos sobre su relación con Sergio Carmona Angulo, conocido como el “Rey del Huachicol”, no pueden descartarse como simples rumores.
Erasmo ha reconocido una relación profesional con Carmona.
Además, reportes periodísticos documentaron vuelos privados en los que coincidieron ambos y, en uno de ellos, también Mario Delgado.
Diversas publicaciones también han planteado que Erasmo habría tenido un papel relevante en el acercamiento de Carmona con actores de Morena en Tamaulipas.
Corresponde a las autoridades determinar si existieron responsabilidades legales.
Hasta ahora no existe una sentencia firme contra Erasmo González.
La presunción de inocencia debe prevalecer.
Pero también la transparencia.

Porque la pregunta central es:
¿Cuál fue la naturaleza de esa relación?
¿Por qué su nombre aparece recurrentemente al reconstruir las redes políticas que rodearon a Sergio Carmona?
Sergio Carmona no era un empresario cualquiera.
Diversas investigaciones lo identificaron como una figura relevante en esquemas presuntamente vinculados al contrabando y comercialización irregular de combustibles.
Y, según múltiples reportes, ese poder económico le dio influencia política.
Entonces surge la pregunta:
¿Sergio Carmona llegó solo al corazón de Morena?
La evidencia pública apunta a que no.
Alguien tuvo que abrirle espacios, facilitar encuentros y generar confianza.
Diversas investigaciones sostienen que Erasmo González habría sido una de esas figuras.
Las consecuencias legales corresponden a las autoridades.
Pero políticamente las preguntas siguen abiertas.
La intervención de Mayra Ojeda tuvo esa virtud:
Volver a poner el tema sobre la mesa.
Porque el debate no gira sobre Playa Miramar.
Gira sobre credibilidad y transparencia.
¿Puede el alcalde despejar definitivamente las dudas sobre su relación con Sergio Carmona?
La pregunta cobra relevancia porque el contexto internacional ha cambiado.
En Estados Unidos, legisladores han impulsado iniciativas para tratar el robo y tráfico de combustibles como un asunto de seguridad nacional.
Washington ya no ve el huachicol solo como un delito patrimonial, sino como una fuente de financiamiento criminal.
Y cuando se siguen redes financieras, también se revisan relaciones empresariales y conexiones políticas.
Por eso el silencio deja de ser una estrategia eficaz.
No responde preguntas.
Las acumula.
Erasmo González tiene derecho a defender su nombre y rechazar acusaciones sin pruebas.
Pero Ciudad Madero también tiene derecho a exigir explicaciones.
Y la opinión pública a preguntar:
¿Cuál fue exactamente la naturaleza de la relación entre Erasmo González y Sergio Carmona?
¿Qué nivel de cercanía existió?
¿Qué información puede aportar hoy el alcalde para disipar las dudas?
Porque en democracia no basta con afirmar que no existe responsabilidad penal.
La confianza pública exige transparencia, rendición de cuentas y explicaciones.
El fantasma de Sergio Carmona no acusa ni condena.
Pero sigue presente en la conversación pública.
Y cada vez que las preguntas quedan sin respuesta, adquiere mayor peso político.
Por eso el verdadero desafío lanzado en el Cabildo de Ciudad Madero no fue cruzar una frontera.
Fue si se atreve a ir a Estados Unidos o teme estar la lista de las próximas solicitudes de extradición de Estados Unidos.
Mayra lo dijo claro. ¿Será Erasmo el próximo en en la lista los extraditables?



