
Por Oscar Díaz Salazar
En la recta final del encuentro, a poco tiempo de que el árbitro de el ultimo silbatazo del juego, el chamaco Audomarito Martínez, alias El Generalito, abandona la cancha.
El Generalito Martínez defendió la camiseta naranja del Correcaminos, recomendado por el mero mero capitán (en realidad General) del equipo verde olivo, que también tiene mando sobre la oncena azul marino.
Audomarito Martínez fue enviado a las regaderas, y la afición señala que sin mojarse ni un poquito, ya estaba bien bañado, y también que era bien bañado.
El juego peligroso que acostumbra realizar el Generalito Martínez, lo ponía constantemente en riesgo, y si en un tiempo contaba con la protección de su escuadra (la de su padre y chalanes), los cambios en el equipo grande ya no garantizan su integridad.
Su manager decidió que era mejor que corriera, que mantenerlo en el Corre, pues corría el riesgo de que le marcaran (en el) Penal.
Aunque se libró en muchas ocasiones de que le señalaran «fuera de lugar», o cometiendo faltas que ameritan penal, su suerte puede cambiar y encontrarse con rivales que pidan la revisión de las jugadas en las grabaciones que hoy se realizan de manera cotidiana.
Lo más probable es que se vaya de la capital tamaulipeca donde tanta fama y fortuna consiguió. Las malas lenguas dicen que en Tamaulipas los Martínez se aventaron sus mejores, tiros, tiros de esquina, tiros de penal, tiros libres, tiros indirectos, tiros bombeados, tiritititos, los mejores pases, los mejores remates.



