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Procesos Politicos

Templos de corrupción

Oscar Pineda.-

 

El hecho de que dos terceras partes del estado de Tamaulipas estén padeciendo por la falta de agua se debe en gran medida a la corrupción que imperó y que en algunos casos, seguramente, impera, en los organismos operadores del agua.

Salvo honrosas excepciones, que no me atrevería a mencionar porque podría pecar de ingenuo, las Comapas o juntas de agua han sido las cajas chicas para financiar campañas políticas y para engordar las fortunas de unos cuantos bandidos de cuello blanco.

La mayoría de los organismos enfrentan deudas millonarias y muchos no cuentan con los recursos necesarios para atender las necesidades de agua y drenaje de la población.

Desafortunadamente, el desvío o mal uso de los recursos provocó que se agravara el deterioro de las redes de agua en los municipios, lo que se traduce en la pérdida de millones de litros de agua cada segundo. Hoy que ya no hay suficiente en los vasos, se nota mucho más el problema.

Desde luego también los ciudadanos tenemos parte de culpa al no aplicar medidas para cuidar el agua en los hogares.

Recientemente el Congreso aprobó la creación del Semáforo del Cuidado del Agua, el cual servirá para informar a la ciudadanía la situación de cada municipio en cuanto a la disponibilidad de agua; se sabe que más de la mitad de los municipios, principalmente del centro y norte del estado, aparecerán en color rojo durante el mes de abril.

El semáforo tiene como propósito fundamental fomentar el cuidado del agua entre la población.

Sin embargo, este instrumento también puede ser utilizado por los organismos operadores para establecer medidas, tanto sancionadoras como de restricción, dependiendo de la gravedad de cada caso.

La ley de aguas del estado faculta a los organismos a aplicar sanciones a quienes desperdicien el vital líquido, aunque muchas de estas no se aplican por miedo a enfrentar los costos políticos.

Dada la situación que se vive en el estado por falta de agua, las comapas tendrán que fortalecer sus departamentos de cultura y cuidado de este recurso, las cuales han permanecido inoperantes desde hace más de una década, a pesar de contar con presupuestos y personal para la ejecución de programas de prevención.

Sin exagerar, estamos muy cerca de la hora cero en cuanto a disponibilidad de agua en gran parte del territorio, por lo que es urgente tomar medidas desde todos los niveles de gobierno y la sociedad para evitar sufrir un desabasto como el que padeció recientemente la ciudad de Monterrey.

EL PERSONAJE

El secretario de Desarrollo Rural del Estado, Dámaso Anaya, tiene frente a sí un reto muy importante, ante los daños que está enfrentando el sector citrícola del centro de Tamaulipas con la presencia de la plaga de dragón amarillo.

De no contener el avance de este dañino insecto miles de hectáreas de árboles de naranja y limón podrían desaparecer, lo cual traería consigo daños colaterales como la caída de la economía de toda esta región, misma que, por cierto, sustenta a la Capital del Estado de manera indirecta por la compra de insumos y servicios.

Como dicen en el rancho, a Dámaso le tocó bailar las calmadas con la más fea. Él tendrá que arreglar el desastre que dejaron sus antecesores y el Gobierno federal al quitar los apoyos que permitían a los productores mantener sanos sus árboles, también relajaron las medidas fitosanitarias y ahí están las consecuencias.

POSDATA

Si no hubiera sido por el mal tiempo, Tamaulipas habría roto nuevo récord de asistencia en los centros vacacionales. Una cosa es cierta, zonas como la metropolitana del sur ya muestran una vocación turística muy interesante.

Los tres municipios están invirtiendo en el embellecimiento de las ciudades a la par de la infraestructura, lo que hace que la zona sur se esté convirtiendo en el motor económico de la entidad.

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