
Por Oscar Díaz Salazar
Aunque tengo mis reservas para apreciar y reconocer a los recién conversos en materia política, a esos que de ser gobiernistas, algunos hasta hasta la ignominia, pasaron a ser críticos recalcitrantes, y viceversa; en algunos casos me parecen valiosos los aportes de los que cambiaron del bando, de los ganadores al de los opositores, -o al revés-, y me refiero por igual a los actores políticos, como a periodistas y opinadores profesionales.
Me voy a referir al caso del reynosense que en un tiempo fue priista y que en el proceso electoral anterior fue candidato a presidente municipal por el PRD, Mauricio de Alejandro.

De inicio quiero reconocer que Mauricio lleva ya un buen tiempo encabezando iniciativas diversas de ayuda al prójimo, de impulso a causas sociales, de participación en iniciativas ciudadanas y esfuerzos comunitarios, por lo que se puede decir qué hay consistencia en la actividad política y social de Mauricio de Alejandro, y no activismo de ocasión o (solo) electorero.
Con frecuencia difiero de los planteamientos y las críticas al gobierno, al partido y a la expresión política que hoy es mayoría, de parte de Mauricio de Alejandro, especialmente cuando argumenta desde el contraste y la ponderación de épocas priistas, que fueron mejores en la argumentación de Mauricio.
Pero el día de hoy no quiero hacer hincapié en las diferencias, ni provocar un debate con el aludido, y más bien deseo aplaudir y reconocer el enfoque que ha dado a su activismo político en los últimos meses, en los que se ha dedicado a obsequiar pintura y diversos materiales a las comunidades educativas de nivel básico.
Con recursos propios, que pueden ser de su bolsillo u obtenidos con la vieja fórmula de pedir caridad para dar limosna, meritorios ambos métodos, de cualquier manera y “aiga sido como aiga sido”, Mauricio de Alejandro ha obsequiado dotaciones importantes de pintura para los edificios escolares.
Porque estoy convencido del compromiso que tenemos los adultos con las próximas generaciones, y en ese compromiso con los niñ@s, la educación es una prioridad, me parece digna de elogio e imitación la labor de Mauricio de Alejandro, que generosamente dedica su tiempo y sus recursos a mejorar las condiciones materiales de las escuelas de Reynosa.



