
Por Oscar Díaz Salazar
El individualismo, egoísmo, enajenación, falta de identidad, poca cohesión, indolencia y otros males similares y conexos que se viven, padecen y sufren en las ciudades fronterizas, son temas que ya se han estudiado, analizado y divulgado, pero, lamentablemente, poco se hace para mitigarlos, prevenirlos y revertirlos.
En el caso de Reynosa, el debate público, la opinión pública y la opinión publicada, se ajustan a ese patron que nos ha hecho ocuparnos y preocuparnos por temas que con ser importantes, no son los más relevantes ni los que más inciden en la calidad y estilo de vida de quienes aquí vivimos.
Nos ocupamos de los temas que importan mayormente al centro del país: contrabando, guachicol, migrantes, trata de personas, violencia, narcotrafico, derechos humanos (de los migrantes), delincuencia organizada, etc., etc.
Y no escribo, ni opino, que esos temas no sean relevantes, lo que pienso es, -para usar una expresión que ya he leído y escuchado-, que deberíamos atender esos asuntos, pero no permitir que esos temas nos definan.
Mi exhorto es para atender los temas que pueden cambiar nuestro estilo y nivel de vida. Ocuparnos de lo que nos puede hacer la vida más cómoda, justa, confortable, saludable y feliz. El llamado es para actuar, pensar y priorizar nuestros asuntos, por encima y antes de los que son atractivos a los lectores chilangos o victorenses (chilangos tamaulipecos).
Llevamos varios años atendiendo los temas “nacionales”, mientras somos omisos o remisos en los temas de Reynosa. Y aquí es lógico preguntar ¿cuáles son los temas de Reynosa?, a lo que yo respondería con la mención de algunos, reconociendo y advirtiendo que mi lista no agota el tema y que ni son todos los que están, ni están todos los que son.
Van unos ejemplos:
El transporte público que es caro, con fallas de diseño que provocan largas pérdidas de horas hombre en los traslados. Además del desorden y la participación del CO en el negocio.
La gestión del agua potable y el drenaje que en la actualidad no garantiza el suministro de agua potable para todos y todo el tiempo, perjudicando a miles de hogares sin agua.
El drenaje pluvial, inexistente o ineficiente, que nos lleva a padecer inundaciones cada año, destruyendo el patrimonio de miles de familias.
La insuficiencia de los servicios médicos, especialmente del IMSS, a pesar de tener miles de derechohabientes que aportan de manera cautiva al sostenimiento. El ISSSTE ofrece un servicio y un trato denigrante a los burócratas y sus familias.
Insuficiente la oferta en espacios y en opciones en la educación superior pública. El Tecnológico Regional en manos de un burócrata indolente y foráneo y la UAT con una presencia minúscula, comparada con Tampico o Victoria y confrontada con la demanda.
Falta de espacios públicos para la recreación, el deporte, la cultura y la educación.
Incluso en los temas que acaparan el debate público, como es el caso de la seguridad, creo que debemos utilizar una perspectiva local, y aquí pienso en las extorsiones y cobro de cuotas (piso) a los comerciantes y prestadores de servicios locales.
Como lo escribo antes, los temas no son los únicos y esta lista la podemos ampliar con los múltiples asuntos que mueven a una sociedad tan compleja e importante como Reynosa.
Termino con una consulta a mis cinco lectores (como escribe Catón el de Saltillo): ¿cuáles temas deberíamos discutir los reynosenses?



