
Por Oscar Díaz Salazar
En la más reciente sesión del Cabildo de Nuevo Laredo (agosto 2024), la asamblea que gobierna a la ciudad capital del comercio exterior carretero, aprobó la cesión en comodato de un plantel educativo moderno, funcional y nuevecito de paquete, recientemente construido para que en el mismo funcione una escuela preparatoria de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.

Me parece muy interesante y acertada la solución que encontraron las autoridades neolaredenses, en particular la presidenta Carmen Lilia Cantú Rosas, al problema de atender la demanda de escuelas de nivel bachillerato, sin comprometer recursos a perpetuidad con la nómina y el gasto corriente, de un servicio que siendo de primerísima importancia, no es tarea que competa a los gobiernos locales, pues según el diseño de nuestras leyes, los gobiernos municipales son coadyuvantes de la federación y el estado, en la tarea de educar a los niños y jóvenes.
En Nuevo Laredo, municipio que hoy tiene recursos generosos, pero que nadie garantiza que los tendrán por siempre, ni que sea cierto eso de que «amarran los perros con longaniza», allá en la tierra de la dinastía Cantú Rosas, existen otras dos escuelas municipales en las que se brindan estudios de nivel secundario y preparatoria, que también convendría a (casi) todos, que fueran cedidas para su sostenimiento y administración al gobierno estatal, las secundarias a la SET y las preparatorias a la UAT, o la DGETI, el COBAT, CONALEP o ITACE.
Esa decisión de donar la infraestructura educativa a la UAT, es una de esas jugadas de ganar – ganar, pues la presidenta Carmen Lilia le cumple a la juventud neolaredense al ampliar los espacios educativos de nivel preparatoria, sin comprometer de manera permanente recursos para el gasto de operación.
Por supuesto que también el rector Damaso Anaya se gana una estrellita en la frente al adjudicarse el mérito de abrir otra Prepa, construida con toda la mano y sin desembolsar un solo dayme de las arcas universitarias.
En Reynosa también se tiene mucho avance en la construcción de una escuela preparatoria. Sería muy bueno que decidieran replicar lo que hicieron en Nuevo Laredo, esto es ceder el edificio para que una institución que se dedica a eso, a la educación, la administre y se haga cargo de su sostenimiento.
Espero que los celos y las rivalidades políticas, no sean el impedimento para que se logren los entendimientos y las acciones que sean de mayor beneficio para los jóvenes de Reynosa.
Termino con una sugerencia que la presidenta está impedida a secundar, por prudencia política, y es que la escuela lleve por nombre el de su padre Carlos Enrique Cantú Rosas, un personaje que al igual que muchos actores políticos de la oposición, han sido relegados y no valorados… Aún en estos tiempos en los que «supuestamente» gobierna la izquierda, los herederos de las luchas opositoras.



