
Por Oscar Díaz Salazar
El muy talentoso dibujante Ramón Mendoza, plasmó en una caricatura, por encargo del que escribe, – yo mero – la existencia de una curul del Congreso del Estado de Tamaulipas, reservada para los sobrinos del Tío Ramiro de Reynosa, y cuando digo (escribo) el Tio Ramiro, me refiero a Ramiro Garza Cantú, aclarando esto para los que no son de mi pueblo.
Así como hay una curul de los sobrinos del Tío Ramiro, o más bien hubo, porque en esta legislatura no hay representantes del Grupo R, como se le conoce al conglomerado empresarial de don Ramiro, de la misma manera hay una curul reservada para los hijos y nietos de Don Enrique, o más bien había dos, una del PRI que ocuparon los descendientes de Enrique Cardenas, y desde hace un buen tiempo, una de Convergencia / MC que alternativamente ocupa Gustavo Cardenas y algún sobrin@.

Hoy quiero referirme a Gustavo Cardenas, un pelado tan simpático como sinverguenza, un sujeto que fue y ha sido nefasto para la política de Tamaulipas, un individuo que frenó la alternancia política y la democracia en nuestro Estado, y lo hizo nomas por treinta años, los que cubren las cinco ocasiones en que el y su familia fueron candidatos al gobierno de Tamaulipas.
Dos elecciones Gustavo, dos elecciones su cuñado y una su padre, suman cinco ocasiones en las que defraudaron al pueblo de Tamaulipas, negociando para que el triunfo del PRI estuviera garantizado.
Por esos antecedentes, afirmo que Movimiento Ciudadano en Tamaulipas está condenado a ser una comparsa, una fuerza menor, un rival cómodo para garantizar el triunfo de otro partido, unas siglas condenadas a la derrota mientras el dueño siga siendo Gustavo Cardenas, que ya no es muchacho, o si acaso un muchacho sexagenario, un junior de la tercera edad, y lo que si conserva es la alegría, que seguramente alimenta con los generosos recursos que le reditúan sus maniobras políticas.



