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La Comuna

El enigma de Nuevo Laredo, Tamaulipas

 

 

José Ángel Solorio Martínez

MORENA en Nuevo Laredo, Tamaulipas vive un peculiar escenario: posee los mejores cuadros para la próxima alcaldía, pero la mayoría expresan el poder de la corriente de los hermanos Cantú Rosas.
¿Qué significa esa realidad?

Algo paradójico: si les entregan el ayuntamiento a Carmen Lilia o a Carlos, automáticamente erosionaran sus posibilidades en su camino a la gubernatura en el 2028.

Sería poco objetivo, decir que los elimina de las contiendas futuras; pero sí los debilita enormemente si se empeñan en no soltar las estructuras de autoridad municipal.

Si piensan en proyectos del porvenir, no inmediatistas, los hermanos nuevolaredenses deben hacerse a un lado prudentemente. No es su momento, ni la estrategia correcta pensar en el ayuntamiento.

Su objetivo es el 2028.

Y en ese juego los dos, tienen expectativas reales.

Si el 2028 lo define el género, Carmen Lilia está enfilada: si es hombre, Carlos tiene una presencia en el estado que debe ser considerado entre los finalistas.

La mezquindad, es uno de los antivalores que reina en la mayoría de nuestra clase política. Es decir: no reconocer los atributos del otro, alimentando egos desproporcionados que finalmente termina dinamitando carreras políticas.

Están en la disyuntiva, de perder más por lo menos.

Son -y pueden ser determinantes- el factor de triunfo y de mantener la alcaldía.

Los ciudadanos que están anotados por la IV T y su Segundo Piso, para disputar la presidencia municipal, es la empresaria Ninfa Cantú Deándar, Pedro Lozano Martínez y Checo Ojeda.

Ninfa puntea en los sectores altos por su posición en el gobierno estatal; Lozano Martínez permea en los sectores empresariales -es un potente aduanal- y Checo Ojeda utilizó su tiempo en el Congreso local encapsulándose en el trabajo parlamentario y activando para la sociedad de Nuevo Laredo desde la capital.

Pese a todas las debilidades que puedan tener, el partido MORENA sigue siendo propietario de una presencia social muy superior al PAN y al PRI. Es decir: la red partidista sacaría a flote a cualquier candidato -unos con mayor facilidad, otros con menor- por la alcaldía.

Independientemente de quien sea el abanderado de la IV T y su Segundo Piso, los Cantú Rosas deben trabajar con institucionalidad y disciplina; en otras palabras: deberán apuntalar a los candidatos -sea cual sea- de MORENA.

¿Por qué?

Por el futuro: en mucho abonaría un triunfo de la IV T en la alcaldía, en el 2028 para Carmen Lilia y para Carlos.

Es un evento -la elección constitucional- que mostrará su capacidad de movilización y de realizar alianzas con los factores de poder nuevolaredenses.

¿Es tan difícil alinear a los actores sociales de Nuevo Laredo?

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