
José Ángel Solorio Martínez
Apenas inicia la fiesta del futbol y ya tenemos el primer perdedor del mundial: el evasor y ultraconservador, Ricardo Salinas Pliego. Al hacer su arribo al estadio Azteca, para instalarse en su palco, y ver la inauguración, fue insultado por la fanaticada –“eres la perra de Trump” – y lapidado con frases alusivas a su progenitora.
Eso, parece ser, no fue lo más doloroso: no prosperaron las intentonas de desestabilizar el país con el bloque negro y con la CNTE.
Y menos el lanzamiento de su candidatura a la presidencia de la república, en la cual está empeñado.
Hace unos días un grupo de militantes –que se aseguró eran de la CNTE–, fueron echados en forma violenta del Zócalo por comerciantes ambulantes organizados. A pedradas y garrotazos, lapidaron un camión en donde se transportaban los profesores disidentes.
El día de la inauguración, que estaba siendo transmitida en gigantescas pantallas miles de aficionados disfrutaban el espectáculo. Por las calles aledañas supuestos profesores, intentaron entrar para sabotear la concentración en el Zócalo.
Miles de asistentes al evento impidieron que los provocadores ingresaron al centro de la ciudad.
Como se sabe, esos movimientos que se caracterizan por ser violentos son financiados por el empresario deudor, Salinas Pliego.
Triple derrota el mismo día: recibió el rechazo popular, resultó un éxito el mundial y sus grupos facinerosos fueron rechazados por los comerciantes ambulantes y establecidos que viven de su trabajo.
Salinas Pliego, es la viva imagen de la oposición el México.
Una narrativa para las élites –afirma que los impuestos son un robo, que son un disparate las políticas sociales de bienestar y que el gobierno es un ente innecesario– la cual lo aleja de las mayorías.
Su programa no es resolver los problemas de los mexicanos. El centro de su proyecto es que EUA los resuelva; y claro: la primera tarea de ese país es defenestrar a la IV T y su Segundo Piso de Palacio Nacional…
…para ponerlo a él.
Para el usurero, así de sencillo es retornar al neoliberalismo de compadres que tanto dinero lo dio a ganar y tantos beneficios le regaló: desde el préstamo de 30 millones de dólares de Raúl Salinas de Gortari, hasta las concesiones de televisión.
Después de estos zapes recibidos por el dueño de TV Azteca, le urge cambiar de estrategia. Sus esfuerzos de desestabilización no están funcionando como lo planeó. Ni su precampaña por la presidencia, resultó tan eficaz como soñó.
Como la CNTE: fue victimado por su fallido plan de construir un ambiente de ingobernabilidad en el clima mundialista.
Los delirantes planes de Salinas Pliego, no le piden nada a los del argentino Milei.



