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La Comuna

Los plurinominales y su aportación histórica

 

José Ángel Solorio Martínez

¿Puede nuestro sistema político vivir sin los plurinominales, o de Representación Proporcional?

Antes de responder esa interrogante, veamos lo que ocurre en nuestro estado. En el Congreso local, el PAN cuenta con dos legisladores de RP: Ismael García Cabeza de Vaca y Gerardo Peña; el PRI posee a Paloma Guillén Vicente; MORENA a pesar de ser mayoría también entró al reparto y los otros partidos presumen diputados tan anodinos, que hasta su nombre es difícil recordar por su anónimo y grisáceo paso por la legislatura.

En los cabildos, decenas de representantes de los partidos minoritarios, derivados de la elección constitucional llegan a ese ente colegiado por ser oposición y contar con el número de votos exigido para ello.

En el pasado los diputados de RP por su aporte al debate político regional y operar como contrapeso de los demás Poderes, resultaron de gran utilidad. Memorables documentos nos legaron esos representantes populares.

En los años 80 y 90, pudimos atestiguar encontronazos políticos-ideológicos con sustancia. Ángel Camargo del PAN, un tampiqueño de verbo fluido defendió su postura panista con verdaderas piezas oratorias que trasudaban pudor y congruencia; Elpidio Tovar de la Cruz, de la Izquierda histórica tamaulipeca, al igual que Pedro Alonso Pérez y Gregorio Luna Martínez, nos regalaron discursos de solidez ideológica como no se han visto después de ellos; José de la Paz Bermúdez, un parmista de la vieja escuela -luego migró al PAN- incendió con su palabra la tribuna del Congreso local, en los momentos en que la alternancia estaba incipiente en la frontera tamaulipeca.

La fortaleza ideológica de esos cuadros signó el escenario que los arropó.

La política se construía con prendas éticas e ideológicas; no eran las monedas, las que imponían el ritmo de la disputa por la autoridad.

Esos ciudadanos, vivieron modesta y austeramente.

Ser opositor por esas fechas, lo obligaba: la moralidad era una de las prácticas obligadas para cuestionar al poder.

¿Si a esos encomiables ciudadanos -de todos los partidos- los borráramos de la historia regional, que quedaría?

Poca cosa: al tiempo de desaparecerlos de esa época, eliminaríamos una de las etapas más relevantes y luminosas del movimiento social tamaulipeco.

Es decir: los plurinominales, fueron actores esenciales en la construcción del paisaje democrático que hoy disfrutamos.

Enfrentaron tiempos de cerrazón gubernamental. Y ninguno de ellos se amparó o echó mano del exilio para defenderse. Aún la pluralidad no se avizoraba en el horizonte; el PRI vivía su momento más hegemónico.

¿La ausencia de Ismael, Gerardo y Paloma generarán lo mismo?

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