
El relevo de los tres nuevos integrantes del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) está en manos de Morena, al controlar –junto con sus aliados del PT y PVEM– todas las fases del proceso de designación, desde el filtrado de nombres hasta la votación final en la Cámara de Diputados.
Esto despierta inquietud entre expertos, quienes advierten sobre un posible debilitamiento de la autonomía institucional y de la confianza pública en los comicios, lo que puede detonar el regreso de los conflictos poselectorales en el país.
Con la salida de Claudia Zavala Pérez, Dania Ravel Cuevas y Jaime Rivera Velázquez, quienes concluyeron su encargo el 3 de abril, la mayoría calificada de la Cámara de Diputados debe elegir a los nuevos consejeros y consejeras por un periodo de nueve años, hasta 2035.
Las personas seleccionadas arbitrarán la elección intermedia del 2027 y los comicios presidenciales de 2030.



