
Por José Eleazar de Ávila Pérez
El secreto es simple: gobernar para todos; entonces ustedes se preguntarán: ¿Por qué vivimos en todo México fuertes vientos de polarización, donde la tesis es absurda, los míos aunque pocos o cada vez menos, pero son muy los míos?
Imagínense que el pastel completo son 100 millones de personas y tú tienes el respaldo de 35, ¿por qué quedarse con esa parte del postre y no ir por la mitad o más de los ciudadanos potenciales?
Veamos las cifras, al 2 de julio de 2026, el número real de ciudadanos inscritos en el Padrón Electoral asciende a un total de 102 millones 994 mil 669. Mi respuesta lógica es sencilla, porque la ideología, por más absurda que parezca, no les deja ver más lejos que la parcela que regentan.
¿Por qué en ese mismo sentido los restantes 67, dónde están? Veamos cifras redondas 2024, Morena y las empresas PT y PVEM sumaron esos 35; mientras que arrejuntados el PAN, el PRI y el extinto PRD con Xóchitl Gálvez tuvieron solamente 16 millones; en tanto que el MC con Jorge Álvarez Máynez 6 millones.
Agarre su calculadora y si en esa fecha rondábamos en 100 millones, ¿dónde quedan los restantes 43? En casa, en misa, esperando el mundial, agarrando la jarra, en alguna carnita asada, cooptados o sencillamente en la “endeja”, que es en esta nación un deporte por excelencia.
Pero la pregunta sigue sin responderse. ¿Por qué quedarse con el puñito, que en este caso es un puñote? ¿Por qué es menos cansado pensar que la trampa está programada?
Estamos hablando claro de la visión capitalina, esa revisión centralista que, como acertadamente explicaba Octavio Paz, es el cáncer de México, mientras que en paralelo Nicolás Maquiavelo sostenía que “el que es elegido príncipe con el favor popular debe conservar al pueblo como amigo”.
Pueblo entendido en la trasnochada expresión de estos días son los sumisos, pero saben qué, no siempre fue así.
Hubo una vez que hablar del pueblo era establecer una diferencia conceptual que siempre se nos olvida. En Grecia por ejemplo, la cuna de la civilización, el pueblo lo conformaban exclusivamente los hombres libres nacidos en la ciudad. No aplicaba a las mujeres y menos a los esclavos o a los afanositos extranjeros, que ahora nos sobran.
¿Pero pasaron los siglos y ahora el pueblo somos todos, o deberían ser de manera general todos los ciudadanos?
Estas reflexiones tienen mucho que ver por todo lo que viene. Los procesos electorales de los 17 estados, las de la Cámara de Diputados, y en el caso de Tamaulipas los 43 alcaldes y los 36 diputados locales en sus 22 distritos.
¿Y cuántos seremos al primer domingo del 2027, para el que faltan 327 días y horas? Según los datos generales a confirmar ya más cerca del proceso a mediados de 2026, el Padrón Electoral de Tamaulipas se sitúa en un aproximado de 2.8 millones de ciudadanos registrados.
Donde tenemos que revisar que el récord a vencer es el logrado por el doctor Américo Villarreal Anaya en 2022, cuya constancia que lo acreditó como gobernador electo de Tamaulipas le sumaron 731 mil 383 votos imbatibles, lo que representa el 51.54 por ciento de los sufragios emitidos en la jornada del 5 de junio.
Mientras que ya en 2024 la cantidad de votantes fue del 56 %, lo importante es que también la cantidad de posibles votantes, así que aquí una pausa para todos.
Si se quedan en casa se aguantan, no se quejen, y los que acudan en 2027, confirmen a los buenos que claro que los hay; mejoren las oportunidades de los que están haciendo bien su trabajo y ajusten lo que consideren conveniente.
Y no se trata de favoritos, sino de observar, comparar, revisar y sabrán si los de la frontera, de Beto Granados de Matamoros a Carmen Lilia Canturosas, pasando por Carlos Peña están haciendo bien las cosas.
Si las fiestas populares bastan y si existe una congruencia con sus discursos de toma de posesión con lo logrado. En mi caso, que por alguna razón casi nunca voy hasta NLD, casi todos los municipios los he caminado, solito y muchas veces sin avisar.
Y por eso les hemos comentado. Lo que nos encontramos positivamente con Armando Martínez en Altamira, con Erasmo González en Madero, en Victoria con Lalo Gattás, a quien, digan lo que digan, siempre me llama la atención el control social que tiene en el territorio y que, al igual que los anteriores, siempre da la cara.
No hace mucho estuve de paso en Jaumave, y me gustó enterarme que tenemos razón, el profesor Manuel Báez sigue haciendo lo correcto. Cumplir y mantenerse cercano con la sociedad, por lo que yo desde ahora insisto es lo que debe de tener en la bolsa el mantenerse en el poder local.
En resumen, su trabajo es tan bueno como las Gorditas Don Pedro…
Posdata: el gobernador AVA ya les dijo que habrá encuestas, pero les aseguro que los últimos mencionados saldrán más que bien posicionados.
Nostra Política: “No me importa caminar. No hay distancias cuando se tiene un motivo”. Jane Austen.
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