
El vínculo entre las autoridades y las organizaciones criminales, como el que llevó a la detención del alcalde de Tequila, Jalisco, Diego Rivera , puso en la mira la infiltración del crimen en la vida política y gubernamental del país. Además, se plantea el riesgo de que Estados Unidos pueda emitir sanciones en contra de un partido político o incluso que se designe a alguno de estos como terrorista, alertaron especialistas.
Si bien la relación entre autoridades y crimen organizado ya fue motivo de alarma en ocasiones anteriores, hoy existe un factor nuevo y significativo: hace casi un año, Estados Unidos incluyó a seis organizaciones criminales mexicanas en su lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras.
Esta designación otorga a las autoridades estadounidenses la facultad de tomar todas las medidas necesarias para desmantelar su presencia y neutralizar su capacidad de representar una amenaza, independientemente de su ubicación territorial.
Las posibles acciones del gobierno de Donald Trump puede ocurrir mientras México se mantiene sumido en la violencia. Lugares como Sinaloa, Guanajuato y Michoacán siguen bajo el asedio criminal.



