El Vinito Sáenz

Por Oscar Díaz Salazar

Por su muy conocido gusto por las bebidas espirituosas, al candidato del PRI a la presidencia municipal de Reynosa, le apodan el Vinito Sáenz.
Benito Sáenz Barella es un priista que disfrutó el tiempo de los triunfos de su partido, y que ha permanecido fiel a las siglas, en esta época de dificultades y derrotas para el Revolucionario Institucional.
Por el lado materno de su familia, por los Barella, logró contactarse con la banda del mostacho abundante, que comanda Egidio Torre Cantú, de ahí que sea uno de los beneficiarios de lo que hoy queda del PRI.
En el 2021, la participación de los candidatos del PRI, en la mayoría de los municipios del estado y de los distritos, tendrá un carácter testimonial. En el caso de Reynosa, el más ambicioso de los escenarios lo hubieran logrado si la elección fuera de tercios, teniendo el PRI el tercio menor. Por desgracia para los priistas, hay encuestas que los ponen en cuarto lugar, abajo del PAN, Morena y Movimiento Ciudadano.
A Vinito Sanez lo acusan de ser un instrumento de Oscar Luebbert, quien aseguró, para su esposa, la primer regiduria de la planilla tricolor. También acusan el ex delegado del ITAVU en Reynosa, a Benito Sáenz, de pactar acuerdos de colaboración mutua con los azules. De la aportación de los azules, de los díez millones que se mencionan, difícilmente encontraremos un recibo o prueba de la transacción. De la colaboración de Vinito Sáenz en el esfuerzo de desacreditar a los que fueron azules, para favorecer a los azules, hay pruebas de sobra en sus declaraciones, sus discursos, sus arengas y su propaganda.
Lo más destacado en la campaña de Vinito Sáenz es su camioneta «grandotota» a la que llama «La Esperanza» o algo así por el estilo. Camioneta «pickup», doble cabina, alta, blanca, con leyendas alusivas al partido, al candidato y al propio vehículo. «Troka» grande, muy apropiada para el trabajo y muy del gusto de los pochos. La camioneta del Vinito anda por toda la ciudad. Tal vez si en lugar de elección fuera una carrera, por las millas recorridas se podría decir que el Vinito va en primer lugar.
Les hablo (escribo) de la camioneta, porque aunque me hubiera gustado hablarles del candidato, resulta que el Vinito no es un hombre de ideas, de imaginación, ni de proyectos. Ha sido un burócrata disciplinado y útil, aunque más a sus jefes, que a la sociedad reynosense.
Su faceta de crítico la estamos conociendo. Critico por encargo. De ser cierta la versión de su «arreglo» con los azules, puedo concluir diciendo que el candidato del partido que en otro tiempo se asumió invencible, es un caso más de los que perdiendo ganan.



