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El inútil Gattás

Por Oscar Díaz Salazar

El presupuesto estatal se ha utilizado para hacer obras y dar servicios a los capitalinos en forma mayoritaria.

Más de cuatrocientos millones de pesos por año, desde el primer año, se han ejercido en el Fondo de la capital, que es una bolsa para beneficiar a Ciudad Victoria, con el pretexto / argumento de ser la capital.

Diecinueve camiones recolectores de basura le suministró el gobierno del Estado a las autoridades municipales de Victoria.

Doce pipas o carros tanque nuevecitos y de paquete proporcionó el gobierno de Tamaulipas para dotar de agua a los capitalinos.

La ciudad judicial, de Ciudad Victoria, registra inversiones que superan los cien millones de pesos.

Este mismo mes se inauguró el gimnasio y salón de usos múltiples en el Tecnológico de Victoria.

La obra que quizás sea la más importante del sexenio, aunque se ejecute con recursos federales, es la segunda línea del acueducto, y una planta potabilizadora, que servirá para dotar de agua a la capital tamaulipeca.

La construcción de la vialidad en la margen sur del río San Marcos, y el revestimiento del bordo, son obras millonarias que darán plusvalía a terrenos que aún no están habitados. En Victoria se construye para el lucro y no para resolver necesidades.

Multimillonarios recursos se han aplicado en la remodelación de espacios como el planetario, el teatro Amalia Castillo Ledon, la alberca olímpica, la unidad deportiva, el museo Tamux, etc.

Son múltiples las pequeñas obras de pavimentación, reposición de tuberías, introducción de drenaje sanitario, rehabilitación de escuelas , etc., que se han hecho en Victoria, con recursos estatales.

Todas estas obras han reactivado la economía de Victoria, le han cambiado la imagen a la capital, han provocado una importante derrama económica que se palpa en los negocios y en las viviendas de los victorenses.

El cuidado y el gasto que aplica el gobierno del Estado en Ciudad Victoria, es tan relevante que no permite constatar la pésima administración municipal.

El fracaso de Lalo Gattás como presidente municipal, y de su equipo, tan ineficiente como voraz para la robadera, se oculta detrás de las inversiones, las obras y las acciones del gobierno del Estado.

La labor para esconder el pésimo gobierno de Gattás no es mérito, de ninguna manera, del equipo de prensa que con difamaciones y corrientadas descalifica a los críticos. Al Payo del 17 le hacen la tarea desde el gobierno estatal, y le ayudan a no ser blanco del desprecio popular.

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