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De profes y petroleros jubilados

Por Oscar Díaz Salazar

Una de las estrategias más utilizadas en el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, STPRM por sus siglas, para eliminar a los disidentes que representaban un riesgo para los líderes y sus camarillas dominantes, era jubilar a los personajes que construían un liderazgo al margen de la corriente mayoritaria y en el poder.

Los directivos de la empresa (PEMEX), colaboraban con la dirigencia sindical en esas maniobras autoritarias para jubilar, de manera unilateral y sin el consentimiento del trabajador, a los empleados sindicalizados que eran un riesgo potencial para los dueños y señores de la representación gremial.

Esa forma de eliminar los riesgos, de cancelar la democracia en la organización sindical y fortalecer los cacicazgos, mediante el simple proceso administrativo de jubilar a los trabajadores que tienen carisma y liderazgo o que simplemente proponen una alternativa al grupo dominante en las secciones sindicales, es válida en el STPRM y en otros sindicatos, aunque no en todos porque en algunos gremios, los jubilados tienen oportunidad de disputar los cargos de dirigencia en las mismas circunstancias que los trabajadores en activo.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, SNTE, es un ejemplo de organización sindical cuyos estatutos (hoy vigentes) permiten que un agremiado con estatus de jubilado aspire y ejerza el máximo cargo de dirección gremial, así como en las diferentes secciones que componen la organización.

Es el caso de Tamaulipas cuyo dirigente en la Sección 30 es un maestro jubilado, que además es el primero en llegar a la dirigencia del Comité Seccional, mediante una votación directa y universal, luego de una larga época en que se elegían los cargos mediante votaciones indirectas en congresos de delegados.

El comparativo viene a colación porque el camino que en su momento recorrió el profesor Arnulfo Rodríguez para ocupar por segunda ocasión la secretaria general de la Sección 30 del SNTE, lo está siguiendo el maestro Enrique Meléndez, quien también quiere ocupar por segunda ocasión el cargo de Secretario general, pero al igual que el maestro Arnulfo, no cuenta con el visto bueno del líder magisterial, ni del secretario de Educación, ni del gobernador.

Desde las filas arnulfistas se toma con mucha tranquilidad el crecimiento en popularidad y los acuerdos del maestro Meléndez, porque están muy confiados en que muy pronto se dará el manotazo desde el comité nacional, con una reforma a los documentos internos del sindicato, para cancelar la posibilidad de que un jubilado acceda al máximo cargo sindical, lo mismo en el comité nacional que en los secciónales.

Alguien debería avisarle a los que andan quemando suela y gastando saliva en una campaña sin futuro… a menos que se reactiven con una chambita de prefecto o afanador, que les permita seguir con sus derechos sindicales a salvo y vigentes.

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