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Carmonizados contra Tibios

Por Oscar Díaz Salazar

A mediados del sexenio del gobernador anterior, Francisco N, el texano empezó a soñar con la presidencia de la República.

Para intentar hacer realidad ese sueño guajiro presidencial, Cabeza de Vaca reclutó a varios operadores políticos y de medios, y degradó, sin correrlos, a los colaboradores que tenía, a los reynosenses, a los que lo acompañaron por más de veinte años en su carrera política siempre ascendente, a los que le ayudaron a construir sus triunfos.

Los chilangos que ocuparon los primeros puestos del organigrama estatal, alimentaron las ambiciones presidenciales de Cabeza de Vaca y saquearon brutalmente el erario. Con el pretexto de hacerle una imagen y presencia a nivel nacional, se desviaron millones de pesos a la campaña mediática y de operación política.

Esos genios políticos chilangos son los que aconsejaron la ruta del conflicto con el presidente de la República, una estrategia que no funcionó y que hoy tiene en el exilio a Cabeza de Vaca.

Les recuerdo esos episodios del pasado reciente, en un momento similar que se vive en el gobierno actual, en donde existe una pugna que no por discreta deja de ser brutal, entre los carmonizados y los tibios.

Los carmonizados o muñecos están plenamente identificados. No se puede decir lo mismo con Los Tibios, los victorenses, los burócratas, los priistas, que es el grupo de burócratas de toda la vida, que operan en las sombras, que son como fouches ejidales, que no dan color, que siempre están en la nómina, que no se comprometen, que no tienen ideología ni principios ni lealtades.

Los Tibios tienen tiempo filtrando en la prensa y en las redes sociales el argumento de la conveniencia y necesidad de “sacudirse” a los carmonizados, pues su fama (que ellos construyeron) le quita lustre y perjudica la imagen del jefe.

Pero “sacudirse” a los carmonizados es renegar de los que construyeron el proyecto, los que ayudaron al triunfo, los que hicieron las campañas, los que sufrieron persecuciones de Cabeza de Vaca, los que hicieron posible lo que hoy tienen.

Me acordé de la historia de la novia del estudiante, -que mantenía al estudiante -, y de la esposa del profesionista, cuando no es la misma persona. Una historia de ingratitud, de deslealtad, de conveniencias y de mucha frecuencia y actualidad.

Despedir a los carmonizados equivalía a pedirle a Cabeza de Vaca que despidiera a los reynosenses (y texanos) porque afectaban su imagen, sabiendo que las fallas y defectos políticos de los reynosenses, se presentaron precisamente al servicio del proyecto de Cabeza de Vaca.

En fin, dicen que en un par de días se sabrá el resultado de esta batalla entre tibios y carmonizados, aunque todo indica que este round lo perdieron los carmonizados.

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