
Por Oscar Díaz Salazar
He seguido con interés las redes sociales del Maestro Juan Dionisio Cruz Guerrero (de Salazar Mojica) desde que asumió la dirección del Instituto Tecnológico Nacional de Mexico de Ciudad Madero, o simplemente Tec Madero.
Tengo una buena impresión del Tec Madero, ahí estudiaron algunos de mis amigos, vecinos y profesionales de la ingeniería con los que interactúe durante mi breve ejercicio de la carrera.
Sé que está ubicado entre los mejores cinco planteles (top five dirían los afrentosos que gustan de las frases en inglés) en el universo de escuelas de ese sistema a nivel nacional.
Sé también que en su planta de maestros han tenido varios catedráticos originarios de diversos países europeos, que hicieron escuela por su rigor académico y su dominio de la matemática, la física y otras materias de la ingeniería.
Sé también que de ahí surgieron centenares de profesionales de la ingeniería que mucho contribuyeron al desarrollo de la industria petrolera, química y metal mecánica de Tampico y la región.

Mi aprecio por el Tec Madero se ha acrecentado desde que veo lo que hace por esa, y con esa, institución su director actual Juan Dionisio Cruz Guerrero.
Me parece que fue muy acertada la designación del Maestro Dionisio y por contraste me parece que no siempre funciona esa política de confiar la conducción de esos planteles a personajes que han llegado por escalafón o por otros méritos, a un nivel de Director, sin importar el origen ni donde han desarrollado su carrera académica y/o administrativa.
Con el Maestro Dionisio Cruz se nota la sinergia que hoy tiene el Tec Madero con el sector productivo de la región, y en general con la sociedad maderense, y por añadidura tampiqueña y altamirense.
El trabajo de Juan Dionisio es un ejemplo exitoso que nos prueba que es bueno darle oportunidad a los locales, que es bueno confiar el mando de las instituciones a personas que tengan aspiraciones de crecimiento (incluyendo político).
Juan Dionisio se mueve porque quiere salir en la película, contrastando con esos personajes del pasado que se regían por la recomendación de Don Fidel, de no moverse para salir en la foto.
De la movilidad y el trabajo intenso del director del Tec, dan cuenta sus publicaciones en las que reseña la inauguración de áreas museográficas, el acompañamiento a los equipos deportivos y representativos de su escuela, la firma de convenios con la iniciativa privada, la participación en actividades cívicas, culturales y deportivas convocadas por los presidentes municipales de la zona conurbada y, dejado al ultimo en esta mención por ser lo más importante, las actividades académicas que es la tarea sustantiva y primordial del Tec Madero.
El video más reciente en el que el Maestro Cruz Guerrero nos informa que están realizando trabajos de pintura, limpieza general y mantenimiento a luminarias y equipo de aire acondicionado o “clima” en salones y laboratorios, me hace pensar que en el Tec Madero tienen muy claras las prioridades, y si bien participan de manera destacada en muchísimas actividades complementarias, se privilegia por encima de todo el proceso de enseñanza – aprendizaje, ese que se realiza en las aulas y los laboratorios.
A la distancia le deseamos que sigan los éxitos al Maestro Juan Dionisio, para que siga engrandeciendo al Tec Madero, una institución que es orgullo de todos los tamaulipecos.



