
Alfredo Treto
El discurso no cuaja del mañoso, traidor ambicioso y tramposo Carlos Peña Ortiz Presidente Municipal De Reynosa, ha tenido que recurrir a la estrategia de la mentira, la difamación, el rencor y la ira, que son el motor antidemocrático que lo identifica, con una sonrisa en la boca, veneno en la lengua, envidia en la mente y mucha maldad.

Los reynosenses ya no se tragan sus cuentos, ennegrecidas las esperanzas de quienes confiaron en él, en lugar de apretarse el cinturón, apoyando a quienes más lo necesitan, sigue con puras burradas, complicando más la solución del problema, que tiene a Reynosa con el Jesús en la boca, sin buscar otros caminos, sin esfuerzo, endeudado más al municipio.
La corrupción en Reynosa de la presente administración no es combatida de ninguna manera, y todo indica que va creciendo y multiplicándose, los señalamientos relacionados con ella, cada día son más frecuentes, enviando su peor señal a los reynosenses, mientras vivimos una crisis de estas dimensiones, al no generar confianza.
Mucha gente está asqueada del mar de corrupción en el que nadamos en Reynosa.
Por si eso no fuera suficiente, a todo eso hay que agregarle a su padilla de sinvergüenzas, buscando seguir mamando del presupuesto, estos insaciables son inaceptables, personajes conocidos como chapulines parásitos mantenidos, mediocres sinvergüenzas vividores de nuestro Sistema Político, a quienes ni siquiera su familia sigue, pero para aquellos que los conocemos, sabemos que ellos no suman, más bien restan.


