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Comentarios del IMSS

Por Oscar Díaz Salazar

No hay lado bueno, no hay inocentes, no hay bando libre de culpa, todos son culpables, es la conclusión a la que llegas luego de escuchar o leer varias versiones de lo ocurrido en Ciudad Victoria, a principios de semana en la que detuvieron al Delegado Estatal del IMSS, supuestamente con dinero, -3 millones de pesos- y un arma de fuego.

Los comunicados oficiales y las versiones de las autoridades estatales, de la vocería, del IMSS y de la propia presidenta de la República son contradictorias.

La presidenta Claudia Sheinbaum da crédito a la versión de que las armas de fuego y el dinero le fueron “sembradas” al funcionario del IMSS, por parte de los policías estatales.

El comunicado oficial de la vocería estatal indica que se detuvo para inspección el vehículo del Delegado del IMSS, para revisar un reporte, y que no se encontró nada ilegal por lo que se procedió a liberarlo.

Versiones extraoficiales de “adentro” indican que el motivo de este “cuatro” que le pusieron al Delegado, fue porque descubrió y denunció en forma extraoficial, previo a la exhibición y denuncia formal, el trafique de medicamentos que hacían los encargados del manejo de estas áreas, en contubernio con las autoridades de la Secretaria de Salud de Tamaulipas.

Entre las múltiples anomalías que encontró el Delegado, está la de las medicinas que el IMSS “dona” o transfiere al sistema de salud de Tamaulipas, mismas que luego son “facturadas” por las autoridades locales.

El asunto le complicó las cosas al Delegado que venía con indicaciones de dejar pasar el tiempo para jubilarse sin problemas, y para “enfriarse” de la chamba anterior en donde también tuvo problemas que le dieron una alta exposición, perjudicando de paso a su padrino Manuel Barttlet, político que no es bien visto entre los constructores del segundo piso de la Cuatrote.

El Delegado no midió las consecuencias de sus actos, la temeridad de sus acciones ni la respuesta que provocaría en la mafia que vio amenazados sus intereses. El levantón oficial y la exhibida que le dieron los policías de Tamaulipas, lo dejó inhabilitado como funcionario estatal confiable y como “garganta profunda” del súper policía de la era Sheinbaum.

Desde el bando contrario afirman: El quiere acabar con la corrupción cuando es parte de ella, la maleta que le encontraron dice más que mil palabras.

La salida es inminente y necesaria pues su salud mental se vio severamente afectada, al grado de no querer probar alimento, si no lo come antes su chofer o asistente, temeroso de ser envenenado antes de exhibir la podredumbe que encontró en el sistema de salud.

Seguiremos comentando de este asunto en el que el único inocente es el derechohabiente al que roban sus aportaciones y es mal tratado en las clínicas y hospitales del IMSS, mientras unos cuantos se enriquecen en forma obscena.

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