Columnas

Rodolfo González Valderrama

Por Oscar Díaz Salazar

 

Manuel Cavazos Lerma fue el último de los gobernadores, de la época del predominio absoluto del PRI, que regresó a Tamaulipas para ser gobernador, precedido de una larga carrera político – administrativa en la capital de la república. El viejo del sombrerón fue el último de los candidatos del PRI que consiguió la postulación de su partido, – que en ese tiempo era “el partido” -, convenciendo o enamorando al presidente, siendo el jefe del ejecutivo federal el “fiel de la balanza” o el supremo elector del PRI. Después de Cavazos Lerma, la sucesión gubernamental en Tamaulipas se volvió un tema local, iniciando la era de los gobernadores que llegaban al palacio de gobierno con una trayectoria laboral y política desarrollada en nuestra entidad.

De la época en que los destapes de los candidatos a gobernador se hacían en la Ciudad de México y que el acto inaugural de la campaña era la llegada del candidato – en avión – a la capital del estado, recordamos los reproches de la clase política y de los comentaristas, por el trato que los priistas brindaban a los tamaulipecos, interpretando el envío de candidatos ajenos a la entidad, como la entronización de un Virrey sexenal, que no conocía ni el territorio ni a la población y mucho menos a los actores políticos domésticos.

Al cambiar las reglas no escritas de la política priista, y de los otros partidos, que hicieron posible el acceso al gobierno estatal de personajes que construyeron su carrera en los gobiernos municipales o en las instituciones de nuestra entidad, dejó de tener validez la critica a los candidatos, y después gobernadores, por no conocer la realidad de Tamaulipas, ni saber quien era quien en la sociedad tamaulipeca. A los tamaulipecos se les atendió el reclamo de no traer gobernantes de la Ciudad de México, pero los resultados no necesariamente han sido favorables.

No digo que por regla general sean mejores los políticos “achilangados” o con experiencia laboral y política en lo que antes se llamaba Distrito Federal, afirmo que los últimos gobernadores que hemos tenido, cien por ciento locales, domésticos y autóctonos, resultaron peores que los anteriores que pulieron sus talentos en el Valle de México.

Eso que les comento de nuestro pasado reciente, es el contexto para decirles que a mi juicio es conveniente, en este momento que estamos viviendo los tamaulipecos, que el próximo gobernador del estado sea un tamaulipeco que no tenga vínculos con la delincuencia organizada, que este libre de sospecha de tener lazos afectivos, de negocios, de sangre (familiares), de vecindad, o de cualquier tipo con los miembros de la delincuencia organizada, con sus emisarios, con sus personeros, con sus trabajadores, con sus abogados, con los que les llevan los negocios “limpios” etc., etc.

Tal vez sea injusto, pero es cierto, que se piense que necesariamente hay que tratar con los “mañosos” para poder acceder a los puestos de elección popular y a los cargos públicos más relevantes en Tamaulipas. Por eso, principalmente por eso, es que hoy vemos con ojos de esperanza a los políticos que siendo oriundos de Tamaulipas, no han estado aquí en los últimos seis lustros, tiempo en el que la delincuencia organizada se ha enseñoreado en todos los ámbitos de la sociedad, incluyendo la administración pública.

Por lo expuesto muy someramente en los párrafos anteriores, o sea por las circunstancias, y por su propia valía, me parece muy apropiada la intención de Rodolfo González Valderrama de buscar ser el candidato a gobernador de Tamaulipas en el 2022, por el partido Movimiento de Regeneración Nacional (morena).

Sus detractores le dicen chilango, porque ha estado en la Ciudad de México en los últimos años. Es cierto, allá se preparó académicamente, habiendo completado los créditos de Doctorado; en el antiguo DF aprendió los secretos de la política y el abc de la administración pública; en el Valle de México hizo suyo el pensamiento de avanzada (de izquierda) de la sociedad mas plural, tolerante, solidaria, incluyente y politizada del país.

González Valderrama aprendió a hacer política con mítines, marchas, arengas, discursos, actos simbólicos, plantones, debates, manifestaciones, desplegados, escritos, denuncias, y todos los instrumentos que la ley ofrece a los ciudadanos. Mientras en Tamaulipas se pactaban financiamientos y porcentajes con el “Comandante tuercas” y eliminar a los rivales políticos con el “Señor X”.

El tampiqueño Rodolfo González Valderrama ya externó su interés en la candidatura… los dirigentes y militantes de morena tienen la palabra… y la última palabra la tendrán los tamaulipecos en el 2022

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba