El Fogón

La turbia y nebulosa interpretación de la Ley…
José Ángel Solorio Martinez
¿Qué pasó en los años treintas, cuando Emilio Portes Gil, ante la masacre de campesinos en Llera, Tamaulipas, concretó la caída del gobernador Rafael Villarreal?
¿Qué ocurrió, en los años cuarentas, cuando cayó el gobernador Hugo Pedro González Lugo, luego de la muerte del periodista Villasana?
En el primer caso: se acató la Ley al tiempo que miles de campesinos indignados amenazaban con rebelarse contra el gobierno estatal.
En el segundo, Portes Gil, con la más impresionante red sociopolítica que se haya visto en la historia tamaulipeca, bajo su control –Bloque Obrero de Tampico y la Liga de Comunidades Agrarias– aceptó el golpazo a sabiendas de lo que representa y con su experiencia de las atribuciones del Estado.
–Es una máquina traga hombres–sentenció, en alguna ocasión el ex Presidente de la república.
Con ese apotegma, –jurídico, sociológico, e histórico–, el victorense –el historiador Pedro Alonso Pérez, tiene otros datos–, describía la fuerza totalizadora del Estado como la forma más acabada de organización social. Es el ente, que todo lo puede. Y más, cuando está ataviado de legalidad y legitimidad.
(Bajo esa premisa, es una insensatez, patear el panal con más de 30 millones de avispas)
Dejemos a los juristas debatir el tema de actualidad entre los tamaulipecos.
A lo nuestro.
¿Qué podría pasar en Tamaulipas en su estructura político-electoral?
1.- La caída de preferencias electorales de los candidatos panistas. Un inteligente candidato azul del sólido sur, comentó que su equipo estaba preparándose para enfrentar un descenso de entre 4 a 7 puntos por los efectos del desafuero. Juicios a priori, sobre esos escenarios, son totalmente aventurados. Lo real, sin ponderaciones precisas, es que impactará ese acontecimiento negativamente en las campañas del albiazul.
2.- La milagrosa oxigenación del PRI. Cuando se esperaba que el tricolor, se iría a pique, aparece el ansiado salvavidas. A lo mejor no le da para ganar alcaldías; sí, podría darle uno o dos puntitos que se transformaría en uno o dos diputados locales. En algunos municipios, como Río Bravo, Valle Hermoso, Reynosa y Matamoros, podríamos ver un micro-crecimiento de las expectativas del institucional.
3.- La consolidación de MORENA en la mayoría de los 43 municipios. Abre posibilidades reales, para que Altamira, González, Río Bravo, Días Ordaz, Miguel Alemán, se sumen a la marea guinda de gobiernos municipales lopezobradoristas.
4.- La posibilidad objetiva, de que MORENA se lleve la mayoría en la Cámara de diputados.
5.- Lo anterior, alerta sobre el uso de la autoridad electoral, para cambiar el mandato ciudadano. En otras palabras: el fantasma del potencial fraude, está a la vista. (Si los partidos y sus equipos de campaña, olvidan generar un tejido cívico de defensa del voto, la manipulación de resultados, puede variar en mucho –tres o cuatro alcaldías en donde está cerrada la lucha y más de 10 distritos en donde el PAN y MORENA se mueven en una arena cubierta por el empate técnico– los saldos de la elección.
(Sólo una pregunta para los expertos electorales: ¿Saben por qué, si los funcionarios de casilla, son insaculados –o sea: es una especie de tómbola, antes de los comicios– elección tras elección, son siempre los mismos? Diré el secreto: porque los notificadores, no entregan los oficios de la autoridad electoral a los elegidos y sí, a quienes ellos consideran prudente).
6.- Los intensos roces entre el Poder estatal y el Poder federal, podrían profundizar la caída de las preferencias electorales del PAN. Es una aritmética sencilla, que es directamente proporcional a las cifras: el Ejecutivo estatal, trae 35 por ciento de consensos entre sus gobernados; el Ejecutivo federal, anda arañando el 70 de porcentaje de apoyos.
Como se ve: la política tiene aristas y esencias más claras, que la turbia y nebulosa interpretación de la Ley.



