
Por Oscar Díaz Salazar
Me parece muy raro y muy curioso que en esa avalancha mediática, de declaraciones de periodistas, filtraciones de documentos y acusaciones, con y sin soportes documentales, en las que autoridades norteamericanas acusan a políticos y autoridades mexicanas de estar coludidos con los narcotraficantes, o de recibir financiamiento de evasores del fisco mexicano (contrabandistas) que además están vinculados al tráfico de drogas, en medio de todo esto, no se mencione el nombre del general Audomaro Martínez Zapata.
¿Por qué habría de citarse al general Audomaro?
Por ser el militar más cercano al presidente López Obrador. Por ser el director de la oficina de inteligencia, esa que se sigue conociendo como el Cisen. Por ser el padrino y jefe político del Secretario de la Defensa Nacional. Por ser el gran elector del secretario de Marina. Por ser el jefe real (de facto) de la policía nacional. Por ser el ministro de todos los asuntos lucrativos del gobierno federal, que por lo tanto son asuntos turbios.
Entiendo que el muy informado, y muy selectivo, ex gobernador Cabeza de Vaca, no lo acuse ni siquiera de ganarse una comisión con el trámite de una cartilla del Servicio Militar Nacional, por la sencilla razón de que operaron juntos y establecieron un reparto de utilidades de los bisnes de Tamaulipas, que con ser botines de guerra del gobierno federal, se compartieron con los locales (Pancho N), para llevar la fiesta en paz.

El pacto Audomaro – Cabeza tuvo su manifestación más visible con la entrega de la presidencia del equipo Correcaminos de fútbol, para que se entretuviera y justificara su presencia en Tamaulipas, el hijo del general… mientras ejercía labores de supervisión de los otros negocios.
Con ese ojo crítico para las transas ajenas, y esa red de espionaje, escuchas, inteligencia y contactos, como que no cuadra que Francisco N omita el nombre del mero jefe de los negocios grandes del gobierno de morena, en el tiempo de López Obrador.
El poder que tuvo y aún conserva el general Audomaro en Tamaulipas, además de preservarlo del peligro de acusaciones mediáticas y señalamientos, le ha dado para que su entenao, el gerente de la Comapa Sur, Francisco José González Casanova, siga despachándose con la cuchara grande.
La presencia en Sinaloa del entenao del general, como delegado de Gobernación en los tiempos de una campaña, la de Rocha Moya, que se sospecha fue financiada por el narco, le puede alcanzar a este sujeto de baja caterva moral, como dice el colega Guadalupe Ernesto.



