
Por Oscar Díaz Salazar
Más de 17 millones de pesos nos costó a los tamaulipecos, la ocurrencia del Secretario de Recursos Hidráulicos del gobierno de Tamaulipas, Raúl Quiroga Álvarez, cuando en los albores de la administración estatal, jugaba a ser Dios, soñaba con trastornar los ciclos de la naturaleza para provocar la lluvia.
El Acuaman Quiroga, como chamaco con juguete nuevo, y con chequera libre, contrató a una empresa para “bombardear las nubes”, para decirlo con las mismas palabras que usaba el personaje que dominó la agenda gubernamental en el primer año del “anayismo” o segunda parte del ameriquismo.
Con el suministro garantizado por más de un año para las necesidades de Ciudad Victoria, pues el 7% de la capacidad de la presa Vicente Guerrero, con parecer poca agua, es suficiente para doce meses, siempre y cuando se realicen los mantenimientos en la “obra de toma”, (la pichancha dirían los agricultores), el ministro del agua tamaulipeco prefirió “gastar” en conceptos muy intangibles, muy robables, muy apantallapendejos, como fue el caso del bombardeo de las nubes de Victoria -por supuesto que de Victoria y solo de Victoria-, antes que hacer lo necesario para disponer del agua que se tenia.
En octubre del 2023, en plena temporada de lluvias, y luego de los rezos de Lalo Gattas para que lloviera, la precipitación pluvial era inminente, y por eso es que el Acuaman Quiroga decidió aventarse el tirito de 17 millones y medio, para provocar las lluvias.
El dato o factura digital la comparte en sus redes sociales el periodista Héctor Sandoval, del Noticiero de Victoria, y a juzgar por el diseño pinchurriento de la factura, y por las condiciones en las que se contrató el servicio, el mentado bombardeo de nubes, pinta para ser un piquete de ojos, una transa grande, una ocurrencia que le salió carísima a los tamaulipecos.

Habrá que investigar de a cómo fue el coscorrón con la perforación de pozos ultra profundos, para ese mismo propósito de conseguir agua para los victorenses, -solo para ellos-, en otra maniobra infructuosa del Acuaman Quiroga, pues a pesar de que se le advirtió, las perforaciones se hicieron en sitios no aptos.



