
Por Oscar Díaz Salazar
Pena ajena sentí al observar el video en el que el presidente municipal de Río Bravo, Miguel Ángel Almaraz Maldonado, implora al gobierno estatal la cesión de la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (COMAPA).
Poniendo cara de “Mayito”, cara de yo no fui, cara de “mamá soy Paquito y no haré travesuras”, el alcalde riobravense solicita al gobernador que ya no le pongan trabas, ni excusas, para ordenar que el organismo operador del sistema de agua y drenaje de Río Bravo, se entregue al gobierno municipal.

Es evidente que el presidente Almaraz no tiene brújula ni encuentra el tono y la actitud apropiada para tratar este y muchos otros asuntos, y lo digo pensando en el antecedente del robo a la nación, en la modalidad de sustracción de hidrocarburos, actividad vulgarmente conocida como guachicoleo.
Si no tuvo empacho en apropiarse de los bienes comunes, en contraste, hoy que cuenta con el respaldo y la representación de un pueblo, no adopta la actitud firme y decidida que amerita el caso, y a la que le obliga la siempre honrosa representación de sus conciudadanos.
El antecedente más cercano en el tiempo y el espacio que tiene Almaraz para observar e imitar, es el proceso de municipalización de la Comapa de Reynosa, que logró el presidente Cabeza de Vaca, quien con actitud firme, decidida…. e inteligente, dio la batalla en el plano jurídico, propiciando que el gobernador Eugenio Hernández, cediera la Comapa en el tiempo límite para no sufrir una derrota política y jurídica.
Pierde el tiempo el alcalde de Río Bravo con esos llamados al gobierno estatal para que le cedan una institución que con ser entidades “quebradas”, con números rojos, con muchos problemas, con graves carencias y deficiencias, con todo y eso, son también fuente inagotable de recursos económicos, frescos, en efectivo, y cien por ciento privatizables (entiéndase robables) por sus directivos.
Digo que Almaraz no encuentra el tono porque pienso que en el pasado debió abstenerse de quedarse con lo ajeno, y no creer que porque era de todos (el ducto) podía tomarlo a discreción, y en el presente debe hacer lo necesario para responderle a su pueblo, en este caso pelear con argumentos jurídicos y en las instancias correspondientes, el derecho a manejar la Comapa de Río Bravo.



