
La política energética en México ha entrado en una nueva fase. La presidenta Claudia Sheinbaum dejó atrás el discurso de rechazo de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, respecto del fracking o fractura hidráulica, para abrir la puerta al uso de esta técnica.
Ante la elevada dependencia de gas natural del extranjero, Sheinbaum anunció que evaluará nuevas técnicas de exploración para la obtención del combustible, en las que se priorizará la innovación y un menor impacto ambiental.
La producción en picada de hidrocarburos en los últimos años ha generado que la política energética del gobierno federal explore otras alternativas para la obtención de más recursos, específicamente de yacimientos no convencionales.



