
Por Oscar Díaz Salazar
La doble alternancia política – partidista que tuvimos en Tamaulipas en los años recientes, y la primera alternancia real en cuanto a la presidencia de la república, dando por buena la versión de Lopez Obrador de que PAN y PRI fueron lo mismo, me ha permitido ser testigo del cambio de perspectiva y actitud en temas políticos de algunos conocidos míos que están involucrados en la política, la administración pública y el periodismo.
Me resulta interesante ver como se indignan hoy, los que antes justificaban, o ni siquiera veían, lo que mal se hacía en los gobiernos donde colaboraron y/o que eran del partido de sus simpatías.
El fenómeno inverso también sucede, y hoy tenemos a muchos ex críticos, ex aguerridos, ex demócratas, ex progresistas, que justifican los excesos, los abusos, las transas y los impresentables que eligieron como compañeros de viaje con destino al poder por el poder… y por los beneficios que trae aparejado.
Son cínicos los que recién salidos del gobierno exhiben el modo de hacer negocio, las transas, los trafiques y las desviaciones que hoy, como ayer, se hacen en las oficinas que hoy ocupan los que heredaron, con los escritorios y los sillones, las mañas para desviar recursos o hacer negocios con la autorización, el permiso, la dispensa, la beca, la obra, el suministro y la prestación de servicios.
Aunque debería valorar a quienes hoy denuncian lo que a su juicio son errores o malas decisiones de la autoridad, tengo mis prejuicios, dicho esto en estricto sentido literal, es decir que tengo juicios previos, y por eso no soy muy receptivo a los críticos recién conversos, ni a los gobiernistas recién convencidos de lo bello que es el panorama desde el segundo piso.
Por eso no me entusiasma eso de la generación zeta, que es un pésimo nombre con toneladas de carga negativa en nuestra región. Por eso no comparto el sentido de urgencia que tienen los recién destetados de la ubre gubernamental, para terminar con este gobierno. Por eso creo que se requiere una oposición real, y no la panista vaquista que no tiene calidad moral para acusar a los que hoy gobiernan, ni interés ni valor de hacerlo, pues les gana el temor de terminar “empapelados”. Por eso no les creo a los próceres del humanismo y la Cuatrote tamaulipeca, porque la mayoría son farsantes que ni creen ni comparten el programa y la ideología del movimiento y el partido.
Desde luego que me da gusto ver a mis conocidos en las posiciones antagónicas a las que tenían cuando los conocí. Creo que les será de mucha ayuda para ser más tolerantes y entender a los contrincantes y rivales. Desde luego que eso ocurrirá si se asumen las nuevas tareas y convicciones con honestidad intelectual, para reconocer que no hay nada nuevo bajo el sol, que como me ves, te veré y que no es lo mismo atrás que en ancas.



