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Gabinete

Por Oscar Díaz Salazar

 

El próximo día primero de octubre, el gobernador Americo Villarreal Anaya estará rebasando la mitad del periodo sexenal para el que fue electo.

A la mitad del camino, concluido el proceso de entender la tarea que le fue encomendada, eso que llaman la curva de aprendizaje, resulta conveniente, y tal vez necesario, hacer un ajuste en los quehaceres, en las tareas, en las metas, en las aspiraciones y, especialmente, en los compañeros de ruta.

Para el segundo tiempo, utilizando una expresión muy frecuente en los deportes, se requiere hacer los cambios que le den frescura y nuevos bríos a un equipo que actuó a la defensiva, atrincherados en su área, semiparalizados por el miedo escénico y muy por debajo de las necesidades y expectativas.

Siguiendo con el símil deportivo les dire que la porra capitalina (y el capitán del equipo) no ha entendido que el equipo debería estar integrado por los mejores del Estado, pues se trata de la selección representativa de Tamaulipas, y no del Botafogo de la Mainero, o el Juventus de la Azteca.

Por esa visión que no llega más allá de Güemes, cuando se plantea la necesidad de hacer cambios, de inmediato expresan el nombre del riobravense que es casi el único “foráneo” en el equipo, pues solo la acompaña la neolaredense de Desarrollo Económico.

La galería esta cegada por el afecto que es producto del paisanaje, – y lo que implica en chambas, favores, contratos, beneficios, etc- y por eso no se atreven a señalar el bajísimo nivel de desempeño de los secretarios y subsecretarios victorenses, esos que llegaron al cargo por recomendación del Tesorero Lavin y/o del círculo familiar del gobernador.

El gabinete, además de ayudar a cumplir las tareas propias del cargo, sirve para impulsar las carreras de sus titulares, para pagar favores, para hacer aliados, para hacer negocios, y muy especialmente para hacer política.

Con ese criterio, opinó que el gabinete de Americo Villarreal ha estado subutilizado, mal integrado y desperdiciado. En su formación inicial prevaleció el criterio que tanto critican a Lopez Obrador, cuando planteaba la lealtad por encima de la capacidad. En el caso de Tamaulipas esa tónica se aplicó con el 99 por ciento de lealtad e incondicionalidad y uno por ciento de capacidad.

Por otra parte se observa como los actores políticos que se aliaron para derrotar al PAN en Tamaulipas, bajo la bandera de morena y agregados, son los mismos que hoy están nutriendo al Partido Verde, que esta misma semana anunció que pretenden postular a Maki Ortiz, Carlos Peña y Casandra de los Santos, personajes que no están en muy buenas relaciones con el gobernador.

Regreso con el tema de la fecha que señala la mitad del sexenio ameriquista, para comentarles que me parece muy buena la ocasión para dividir el pastel que hoy tienen en exclusiva los victorenses, siendo el mas glotón el secretario Lavin, (al que curiosamente nadie le recuerda su parentesco con el Truco Verástegui), para revertir los escurrimientos políticos que han mermado a morena y fortalecido al Verde; para que la coalición electoral que llevó al triunfo a AVA, sea también coalición de gobierno, pues no hay petistas, y muy pocos Verdes en el gobierno; para hacer justicia a los que participaron en la fundación de morena y dieron vida al movimiento por muchos años en los partidos y organizaciones que los antecedieron; para convocar a los mejores hombres y mujeres de la sociedad civil y para que estén representadas todas las regiones y municipios de Tamaulipas.

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