
A partir del 1 de septiembre, la relación de la presidenta Claudia Sheinbaum con los ministros pasará de ser crítica y lejana a una más tersa e incluso de subordinación, advierten expertos.
Más que “aire fresco” al Poder Judicial, coinciden, la llegada de los primeros ministros electos a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) implicará la pérdida de un contrapeso al Poder Ejecutivo.
En los primeros 11 meses de su administración, el distanciamiento, el reproche y la crítica marcaron la relación de la presidenta Sheinbaum con la Corte y el Poder Judicial. La mandataria incluso los acusa de liberar delincuentes, usurpar funciones del Congreso y permitir actitudes racistas.
Expertos consultados por Expansión Política consideran que la Corte saliente no fue un “interlocutor válido” para la presidenta, por lo que no buscó ningún acercamiento con los ministros



