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Las venas abiertas de Reynosa

Por Oscar Díaz Salazar

La mayoría de mis amigos son padres de familia que con frecuencia me platican con orgullo de los éxitos de sus hij@s.

Un buen numero de mis cuates decidieron que sus chamacos acudieran a las escuelas gringas para su formación profesional, y otros desde los niveles básicos los mandaron a USA.

Cuestiones económicas, ideológicas y nacionalistas, determinaron que algunos jóvenes (y sus padres) optaran el traslado a Monterrey para su formación profesional.

En mi generación, los hermanos nos decidimos por Monterrey(dos) y Saltillo (dos). Los orgullos de mi nepotismo estudiaron en Monterrey y Mérida Yucatán.

Menciono la historia de las ciudades donde estudiaron mis cercanos, familia y amigos, a manera de contexto para decirles que Reynosa padece una fuga constante de talentos.

Parafraseando al gran Eduardo Galeano, afirmo que en relación al talento humano, como a muchos otros capitales y bienes, podemos referirnos a las “Venas abiertas de Reynosa “.

En descarga de mi familia, puedo comentarles que mis hermanos y mis hijos regresaron a Reynosa luego de concluir su formación universitaria.

Pero debemos reconocer que el regreso de los jóvenes no es frecuente y que todos esos muchachos (as) que tienen el privilegio ir a la Universidad, y que en la mayoría de los casos les cuestan a sus padres, desde la óptica micro, pero que también le cuestan a la comunidad (desde la perspectiva macro o general) ya no regresan a retribuir con su trabajo la inversión que en ellos hizo un pueblo con muchas necesidades y limitados recursos.

Con el riesgo de ser criticado, por hacer distinciones entre la gente, me atreveré a decir que Reynosa se desangra y que pierde constantemente a sus mejores hombres y mujeres, y aquí me refiero a los jóvenes universitarios que si bien su formación y su título tienen mérito personal, creo que no debemos olvidar lo que la comunidad hace por ellos y para ellos.

No me atrevo a criticar a los que se fueron de Reynosa. Creo que muchos más se irían si pudieran.

Pongo el dedo en un tema que deberíamos considerar una llaga, pues nos debe doler, nos perjudica, nos afecta esa sangría que se lleva a lo más selecto de la siguiente generación.

Algo tendremos que hacer… y creo que reflexionar sobre el tema y reconocer que tenemos un problema, es un buen inicio.

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