
Para avanzar en la tarea de construir un México, que ponga en el centro “al pueblo trabajador” y en la cuál estamos cumpliendo 53 años, ha sido determinante la crítica y la autocrítica. Reconocer los aciertos, pero sobre todo los errores, que nos señalan, lo que hay que cambiar, mejorar, para lograr nuestro objetivo. Si conocemos los errores y, los reconocemos, debemos cambiar nuestra forma de hacer las cosas.
Nuestro error de pensar, que lo hecho hasta ahora bastaba para elevar la conciencia de las masas y, que comprendieran que la tarea es la toma del poder político y, que para ello hay que construir el arma política capaz de lograrlo: EL PARTIDO CIENTÍFICO: es decir, el Partido Marxista Leninista. Nos llevó a preocuparnos por el crecimiento cuantitativo de nuestro movimiento, descuidando su desarrollo cualitativo.
Y nos dice el maestro Aquiles: la realidad nos está diciendo, nos está recordando que: la cantidad sin la calidad, o, mejor dicho: sin la suficiente calidad, no nos permite derrotar al enemigo. Esto es lo que necesitamos entender.
“Si queremos un gran movimiento de masas que resista todas las pruebas y todos los retos a que nos someten los enemigos, como la lucha que se dio en Tecomatlán ante el cacicazgo, tenemos que incrementar al máximo posible la calidad de ese movimiento, es decir tenemos que elevar la conciencia de clase y la educación política de nuestros militantes hasta la altura que demandan las enormes dificultades de la lucha revolucionaria.
Así que compañeros, esta ocasión, este 6 de junio de 2025, a 43 años del 1982, esta fecha se ha convertido, hoy, en un parteaguas, en nuestra dura y difícil tarea. Pero la única por la que vale la pena dar la vida, como lo hicieron nuestros mártires, dándonos ejemplo de entrega, de congruencia y de abnegación.
Y aquí ante nuestros mártires debemos irnos con el compromiso de redoblar los esfuerzos en nuestra educación y a su vez en la tarea de educar a todos los que siguen en pie de lucha, para robustecer nuestra estructura y estar listos.
Permítanme citar a nuestro querido maestro: ¿En la edificación de la organización? ¿Qué más hace falta?. Voluntad, honradez, consecuencia, autocrítica y decisión inquebrantable de remontarnos a mayores alturas políticas que las alcanzadas hasta ahora.
Pero tener esto, ya no es tarea de la organización ¡sino tarea de cada quién!
Adelante compañeros, el viejo topo de la historia avanza en el mundo y por ende en nuestro país. El mundo y él México de hoy, así nos lo exige.
Para lograr el reforzamiento eficaz del partido en el menor tiempo posible, resulta indispensable apoyarnos en la gente que hemos conseguido organizar con nuestra “vieja” forma de lucha, puesto que es de allí de donde tenemos que escoger los mejores ladrillos para la reedificación de la que hablamos, y, por la misma razón, no solo no debemos arrojar a la basura esa “vieja” lucha, sino que tenemos que seguir acelerando su crecimiento cuantitativo, de modo tal que cada día tengamos más y más opciones de dónde escoger a los mejores elementos.
Esta es la única manera correcta de entender y combinar lo que hemos construido hasta hoy con lo que estamos obligados a construir a partir de ahora, ante las duras lecciones de la política.
Un partido de nuevo tipo para educar y organizar a la clase obrera y a sus aliados naturales y conducirlos a la lucha por cambiar el sistema de producción en que vivimos, esto solo será posible con la Revolución Socialista.
Una estructura férrea que responda al unísono, pues tiene la misma idea y puede, por tanto, ir a la acción de manera conjunta, volviéndose indestructible.
Si lo hacemos cuidadosamente y con verdadera voluntad de entender y aprender; poca o ninguna duda nos quedará sobre lo que tenemos, ¡qué hacer!
Y podremos entonces decir a nuestros mártires; junto con el poeta Herib Campos Cervera.
Regresarán un día…
Por
Los caídos por la libertad de mi
pueblo y para los que viven
para servirla, esta constancia…
Yo sé que en la mañana del tiempo señalado,
todos los calendarios y campanas
llamarán a los hijos de este día….
Y ellos vendrán, cantando, con su misma bandera;
Con su mismo fusil recuperado;
vendrán con esa misma sonrisa transparente
que no tuvieron tiempo de enterrar…
Y en la hora y el día de un tiempo señalado,
Regresarán, cantando, y en la misma trinchera
Dirán, frente a la misma bandera de mil años:
«¡Presente, capitana de la Gloria!
¡Aquí estamos de nuevo para cuidar tu rostro,
tu ciudadela intacta; tu imperio invulnerable,
libertad!».
¡Adelante compañeros! Avancemos en la tarea de prepararnos, transformarnos y crear en el proceso al partido vigoroso que nos conduzca a la victoria.
¡Por todos los caídos, nosotros estamos de pie!
¡Morir por Antorcha, no es morir,
¡Morir por Antorcha, es vivir!
¡VIVAN LOS MARTIRES ANTORCHISTAS!



