
Los mexicanos gastan mucho más dinero de su propia bolsa en la compra de medicamentos, pese a que el país no se encuentra entre las naciones con los precios más elevados de fármacos. Esto se debe al bajo poder adquisitivo, los salarios precarios y un sistema sanitario que deja sin cobertura al 39% de la población.
Son pocas las excepciones de los insumos para la salud que se comercializan por arriba de la media regional. Por ejemplo, el antibiótico Amoxicilina cuesta 3.07 dólares en México mientras el costo promedio en Latinoamérica es de 2.66 dólares. La Levotiroxina, que trata el hipotiroidismo, cuesta 16 dólares frente a una media de 11. En contraste, el paracetamol, el Losartán (recetado para hipertensión arterial) y la insulina son más baratos en el país.
A siete meses de iniciar su gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum puso en marcha Salud Casa por Casa, el tercero de los programas sociales que prometió crear como parte del llamado segundo piso de la transformación. El programa que ofrece llevar atención médica y medicamentos a 14 millones de beneficiarios arranca cuando en varias entidades aún enfrentan problemas en la distribución de fármacos.



