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Ursula Salazar

Por Óscar Díaz Salazar

El Congreso del Estado de Tamaulipas ha respondido rápido y bien a la solicitud de un grupo (mayoritario) de integrantes del Cabildo de Victoria, para intervenir en un conflicto que, en la forma, se trata de una diferencia en la interpretación de algunos artículos del Código Municipal para el Estado de Tamaulipas, que indican el procedimiento para nombrar a ciertos funcionarios municipales.

Las reformas al Código Municipal le dan certeza al proceso para proponer y disponer los nombramientos del Secretario del Ayuntamiento, Contralor, Secretario de Obras Públicas y Tesorero municipal, o a los que desempeñen cargos que teniendo otro nombre, se ocupen de tareas similares.

El conflicto entre los miembros del Ayuntamiento de Victoria, al menos lo que se muestra hacia afuera, pone de manifiesto la importancia de los gobiernos municipales en una entidad federativa (Tamaulipas) en la que sus habitantes residen en 5 ciudades grandes, 4 medianas y 42 municipios con el noventa por ciento de la población.

Más que comentar el conflicto de Victoria, que esta semana puede remediarse y/o diferirse, al acatar el procedimiento que señala el Código Municipal, pero sobre todo al «negociar» los otros temas que no se comparten al público, quiero destacar que la crisis en el gobierno capitalino nos revela la importancia de la Comisión de Asuntos Municipales del Congreso del Estado, que preside la diputara Úrsula Patricia Salazar Mojica.

La diputada tampiqueña coordina los trabajos de una comisión de importancia mayúscula, aunque históricamente no ha sido valorada, como en términos generales no ha sido valorado el nivel de gobierno más cercano a los ciudadanos.

Varios observadores de la política estatal han coincidido en reconocer el valor y la importancia que tuvo el trabajo de contención de los abusos vacunos, con garrote y zanahoria, que realizó la diputada Úrsula Salazar en el tiempo que coordinó a su fracción parlamentaria, con Cabeza de Vaca como inquilino de la Casa de Gobierno.

Desde la lógica del viejo sistema, esto es aplicando la sabiduría priista, la diputada Úrsula Salazar no debe hacer huesos viejos en el Congreso del Estado, porque se ganó un lugar en el gabinete, una promoción, un ascenso en su carrera política, que además de muestra de gratitud y reconocimiento, sirva como ejemplo de que en morena y en el gobierno humanista, se valora la lealtad y el compromiso… Y que se honra la promesa de no robar, no mentir y no traicionar.

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