
Por Oscar Diaz Salazar
Catorce vehículos, de los cuales trece son automóviles equipados como patrullas y una motocicleta, fueron puestos en servicio por el presidente municipal de Matamoros, Alberto Granados, en una ceremonia convocada para ese propósito y celebrada el primer dia del trienio en el que va a gobernar el mencionado alcalde.
Mas que demostrar eficiencia y capacidad, esta acción inaugural del edil matamorense, exhibe su ignorancia, su desconocimiento de las leyes que rigen su actuación y su falta de respeto a los miembros de la asamblea (Ayuntamiento) que co gobierna el municipio.

A no ser que el parque vehicular exhibido para su puesta en servicio desde el primer día de su gestión fuera heredado por el gobierno que le antecedió, es imposible disponer de esos equipos en un día, sin violar la ley, en este caso la Ley de Adquisiciones para la Administración Pública del Estado de Tamaulipas y sus Municipios.
Para realizar estas compras se debieron cumplir varias condiciones, que no es posible desahogar en una mañana, en unas pocas horas, como las que mediaron desde la toma de posesión del alcalde, a las cero horas, hasta la tarde de ese mismo día, tiempo en el que se celebró la ceremonia para entregar las patrullas.
De acuerdo a la ley antes citada, y al reglamento respectivo, la compra de estos vehículos debió ser el resultado de una licitación pública, cuya convocatoria debió ser expedida con varios días de anticipación y debidamente publicada en el Periódico Oficial del Estado y en uno de los de mayor circulación en el municipio.
Las empresas que participarían en esta licitación (omitida) deberían estar inscritos en el Padrón de Proveedores del Ayuntamiento, mismo que aún no se ha integrado o actualizado o validado por este gobierno.
La compra debería ser congruente con lo que señala el Plan Municipal de Desarrollo, documento que deberá estar listo en un periodo que no excederá los tres meses posteriores a la toma de protesta.
La compra de los automóviles debió estar contemplada en el Programa anual de adquisiciones y arrendamientos, que aún no se elabora.
La compra debió ser autorizada por el Ayuntamiento, en una sesión de Cabildo. Y solo se ha llevado a cabo una, en la que se nombraron varios funcionarios.
La convocatoria, o compra directa o por invitación, la debió llevar a cabo el Comité de Compras, órgano colegiado que se forma para ese propósito especifico y que aún no se integra.
El uso y disposición de estos vehículos, debió ser posterior a la firma de contratos de adquisición o arrendamiento, para lo cual no se ha solicitado autorización al Cabildo.
Beto Granados debe saber que no se manda solo, que es parte de un órgano colegiado de gobierno, que debe sujetar su actuación a lo que expresamente le permite la ley, que no es un reyezuelo para hacer o dejar de hacer a capricho y que debe hacer las cosas despacio, porque los matamorenses tienen prisa.



