Columnas
Eduardo Hernández Chavarria

Por Oscar Díaz Salazar
En vísperas de que se lleve a cabo el registro formal, ante el Instituto Electoral de Tamaulipas (IETAM) y el Instituto Nacional Electoral (INE), de los candidatos que van a disputar los cargos de elección popular en la elección de junio de este año, seguiremos presenciando el espectáculo de los que «brincan» de un partido a otro, los que cambian de camiseta. Los que abandonan su partido para treparse al carro del vencedor.
En el caso de Tamaulipas, el trasiego de cuadros políticos es más intenso, en razón de estar muy reciente la alternancia política, de estar muy cercana la fecha en la que el PRI perdió el dominio de casi todos los cargos de elección popular y de los espacios administrativos que van aparejados a los de gobierno.
El espectáculo resulta grotesco en algunos casos, pues no se guarda el mínimo decoro para abrazar las nuevas siglas, para abandonar el barco que se fue a pique e intentar treparse a la mera trompa del tren de los triunfadores.
Uno de estos casos de políticos priistas que no se conforman con sumarse al equipo ganador, en un espacio modesto, sino que pretenden ingresar por la azotea a la nueva casa y empezar desde arriba, es el de Eduardo Hernández Chavarria.

El ex diputado local priista, Hernández Chavarria, probó suerte con los azules y la verdad es que no le fue tan mal. Fue coordinador en la zona sur de la campaña del candidato a senador Ismael García Cabeza de Vaca. Alcanzó premio por su desempeño y logró incrustar a su esposa como candidata a regidor en el Ayuntamiento de Tampico.
Pero algo pasó que ya no quiso colaborar con los panistas. O le supo a poco lo que le ofrecían, o tuvo algún desencuentro con los cabezones, o es un emisario de los panistas queriendo infiltrarse en Morena, aprovechando la política de puertas abiertas que aún prevalece en esa novel organización política.
Apadrinado por el nuevo jerarca de Morena en Tamaulipas, Erasmo González Robledo, el ex priista y ex panista Eduardo Hernández Chavarria se inscribió en el proceso interno de Morena con la pretensión de ser candidato a un cargo de elección popular en Tampico.
Le debe tener mucha fe Hernández Chavarria a su amigo el diputado Erasmo González, para creer que lo puede hacer candidato a pesar de su muy cercana y muy reciente amistad y colaboración con los panistas – cabecistas.
Pregunto a los lectores ¿será posible la convivencia pacífica entre un cónyuge panista y regidor (a) y un presidente o diputado de Morena?



