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Movimiento naranja

Por Oscar Díaz Salazar

Interesantes los reacomodos de las fuerzas, intereses y personajes que coexisten en el partido Movimiento Ciudadano de Tamaulipas, posteriores a la más reciente elección.

Se consolida la coalición de los políticos que consiguieron votos, en cantidades bastante decorosas para un partido emergente como el naranja, que fue tercero en discordia a nivel nacional y estatal, ante el enfrentamiento de la coalición gobernante versus la coalición equis, rosa, prianista a xochilista, como prefiera usted llamarle.

Con un caudal de votos cercano al quince por ciento, Rigo Ramos, Luis Torre y Roberto Lee, en Reynosa, Ciudad Victoria y Matamoros respectivamente, unidos «ambos tres», gestionan la posibilidad de dirigir el partido, ante el relevo natural del reynosense Juan Carlos Zertuche, por conclusión del periodo y por las tareas y responsabilidades que tendrá Zertuche al tomar protesta como diputado local.

Couchados por el «Mike Brito» del movimiento naranja tamaulipeco, el cazador de talentos Luis Daniel Palmillas Moreira, hijo distinguido de la hermana república de Rio Bravo, la tercia de emeceistas ha venido consolidando una coalición de liderazgos que, para iniciar, ya lograron colocar a otro de sus aliados en el Congreso del Estado, en la persona de Mayra Benavides, que también forma parte de este agrupamiento que protagoniza el crecimiento de Movimiento Ciudadano.

La consolidación de este grupo de políticos naranjeros, marcaría un precedente en las filas de MC en Tamaulipas, un antes y un después que dejaría atrás la etapa de liderazgos personalistas y concentrados única y exclusivamente en la capital.

Sacudirse a Gustavo Cárdenas es una necesidad urgente, una condición necesaria para volver competitivo el partido y para competir en serio por el poder, y no sólo por «beneficios» y privilegios para un individuo.

En otra ocasión les comparto mi opinión sobre la responsabilidad que tuvo Gustavo Cárdenas -y su familia- para diferir por varios años la alternancia política en Tamaulipas. Los Cardenas pasaron de ser la esperanza de un cambio, a ser los traidores y esquiroles del PAN y de la democracia.

Urge y conviene el cambio en Movimiento Ciudadano. En eso andan.

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