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Acuaman Quiroga quiere el botín de las comapas

Por Oscar Díaz Salazar

Como tanteándole el agua a los camotes, como sondeando el ánimo del «respetable» (público), como analizando el humor y las reacciones de los ciudadanos, han soltado la versión de la posible «estátización» de las comapas del Estado.

De manera concertada, la prensa tamaulipeca afín al gobierno humanista, escriben en estos días sobre la conveniencia de que el gobierno del Estado asuma el control de los organismos operadores de los sistemas de agua potable y residuales, de las ciudades que actualmente funcionan bajo la denominación de Comisiones Municipales de Agua Potable y Alcantarillado, y con la dirección «colectiva» del gobierno municipal, estatal e incluso con la participación de la IP en sus órganos de gobierno.

El secretario del Agua, Raúl Quiroga Álvarez, que nos ha dado múltiples muestras de ser un individuo metíche, gandalla, vanidoso, egocéntrico y desconocedor a conveniencia de jerarquías, atribuciones y leyes que regulan las tareas a su cargo, está empujando la iniciativa para hacerse del control de las comapas tamaulipecas -y Junta de Aguas en Matamoros- con el pretexto de que están mal manejadas y son un botín que usufructúan los presidentes municipales y los gerentes.

En las comapas, al igual que en muchas entidades gubernamentales, ocurre aquello de que son empresas o instituciones pobres, pero con directivos muy ricos, que se apoderan de los recursos que deberían aplicarse en el buen funcionamiento de la empresa.

El pretexto de que las comapas están quebradas, no debe ser argumento para adjudicarse el control de las mismas, pues lo mismo se podría aplicar en muchísimas de las instituciones que dependen de todos los niveles y órdenes de gobierno.

No está de más recordar que la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos establece en el artículo 115, y encabezando la lista de las tareas que le corresponde atender a los municipios, la del servicio de agua potable y el manejo de las aguas residuales.

También es oportuno recordar que los gobiernos estatales tienen tres representantes en los Consejos de Administración de las Comapas, que por acción u omisión han permitido que las comapas se encuentren en crisis, que por cierto es la condición «natural» de estas entidades, y cuando afirmó natural me refiero a que siempre han estado así.

El pretexto de la eficiencia y de la necesidad de sanear las instituciones o el argumento de que es necesario quitarles las comapas porque las autoridades municipales son muy ratas e ineficientes, con tener mucho de cierto, no deja de ser un argumento también mañoso, viniendo de funcionarios a cargo de instituciones o dependencias igualmente ineficientes y corruptas, como es el caso de Raúl Quiroga Álvarez, titular de la Secretaria de Recursos Hidráulicos del gobierno de Tamaulipas.

Que se ocupe de lo que le toca y que respete a los otros órdenes y niveles de gobierno, es lo que debe hacer este funcionario que no hace mucho tiempo se atrevió a dar línea (instrucciones) a los diputados federales para preocuparse y ocuparse única y exclusivamente en la gestión del acueducto de Ciudad Victoria, que es una prioridad para los habitantes y legisladores de esa región, más no necesariamente de los que representan al otro 90 por ciento de la población tamaulipeca.

Seguiremos comentando sobre esta propuesta muy centralista y contraria al espíritu de la cuarta transformación, del funcionario más ocurrente, irrespetuoso y abusivo del gobierno de Tamaulipas.

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