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Parque Cultural de Reynosa.

Por Oscar Díaz Salazar

En los días anteriores, un par de semanas atrás, algunos compañeros periodistas de Reynosa, publicaron varias notas en las que exponen al público el abandono y el deterioro que presenta el recinto denominado «Casa de la Tierra», ubicado en el complejo que se conoce como «Parque Cultural de Reynosa».

Están por cumplirse los dos años de esta administración estatal, y la titular de la Secretaria de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente del gobierno de Tamaulipas, no ha realizado mejora alguna en el referido espacio.

La Casa de la Tierra y el Parque Cultural son dos construcciones, que a la vez son sedes de dos instituciones del gobierno estatal, en las que se realizan actividades de fomento cultural, divulgación de la ciencia y difusión del cuidado ecológico.

Ambas instituciones, que hoy son solo «guacales» o edificios inútiles o sub utilizados, en los dos espacios hay una falla de origen, una limitante para su funcionamiento, una condición que las condena al fracaso permanente y es el hecho de que no tienen personal que realice las tareas principales, ni tampoco para ejecutar las actividades de apoyo.

Desde su creación, ambos sitios han sido «operados» por personal que les presta el gobierno municipal, y en lo que va de este sexenio, el estatal no ha podido, querido o logrado comprometer al municipal para que funcionen estas instituciones.

El gobierno del Estado debe contratar el personal para que esta «mínima» presencia que tiene en Reynosa, no se cancele.

En el Parque Cultural ocurre que tienen buenos ingresos por el alquiler de sus salas, pero parece que no han logrado la autosuficiencia, pues ese recurso que se deposita en las cuentas centrales del Instituto de Cultura, no alcanza ni para pagarle a una cuadrilla de jardineros que mantengan en buen estado las áreas verdes, que eventualmente reciben mantenimiento, también del personal municipal.

Hoy que la directora del Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes («Cultura» decían los vacunos con su ignorancia disfrazada de simpleza) recibe el fuego amigo que augura su salida, me sumo a las descalificaciones para la titular del ITCA, pues la única oficina (entidad) de esa institución en Reynosa, se mantiene en el completo abandono, y si a la del Estado la señalan de panista, la de Reynosa es herencia de esos mismos panistas.

No es mala idea que el gobierno del Estado ceda ambos espacios al gobierno municipal, pues es evidente que no tienen interés en esas instituciones. Si no quieren «perder» esos recintos, deben contratar el personal necesario para su operación.

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