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El traidor Beto Granados

Por Oscar Díaz Salazar

 

Algo de morbo, y mucho de interés, tienen las contiendas políticas en las que participan candidat@s que en el pasado tuvieron relaciones de subordinación administrativa o incluso relaciones laborales del tipo patrón y empleado, en el ámbito privado.

Una de estas situaciones es la que se presenta en Matamoros con las candidaturas del diputado local Beto Granados, de morena, PVEM y PT, y su ex patrona Leticia Salazar, a quien prestó servicios de chofirete y ayudante general.

Una de las definiciones de la política que hace muchos años encontré en un libro del que ya no recuerdo quién era su autor, afirmaba que «la política es el arte de administrar las traiciones». El joven Granados hace política guiado por esa máxima. De chofer y chalan general de la dupla panista Salazar (Lety) – Biassi, pasó a la posición de privilegio en el gobierno de Mario López, «La Borrega», en el que acaparó, junto a su hermano gemelo, su madre (que si tiene, aunque hoy lo duden algunos) y sus canchanchanes, una regiduria, la Dirección de Compras, la oficina de personal, la Secretaria de Bienestar, y una gran parte del presupuesto y el reflector político que le cedió el alcalde.

No obstante el trato de «delfín» y consentido que le dio el alcalde Borrega, el diputado de los amores (políticos) fáciles y muy volátiles, Beto Granados, fiel a su estilo, cambió de bando y se alineó con el equipo de los «avanzados», que es una ramificación del grupo del gobernador, que opera al estilo de las oraciones católicas: en el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo.

Con una trayectoria breve, zigsageante y plagada de deslealtades, el diputado Granados se enfrenta al reto de demostrar, a su patrocinador en principio, y a los ciudadanos de Matamoros, que ha sabido «administrar las traiciones», para lo cual no hay más parámetro que el éxito, el triunfo en las elecciones.

En el arranque, se observa muy complicado para el traidor Beto Granados, superar a sus ex patrones Lety Salazar y Mario López (abucheado por las huestes granaderas en los eventos que coinciden), en la contienda por la presidencia municipal de Matamoros.

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